Las oscuras primaveras
por Salvador Franco ReyesEse eterno debate moral al que el hombre ha estado sometido desde que se le define como tal, es la tesis central de Las oscuras primaveras, que marca el esperado y quizá demasiado postergado regreso a la ficción de Ernesto Contreras Párpados ...
por Salvador Franco Reyes
Ese eterno debate moral al que el hombre ha estado sometido desde que se le define como tal, es la tesis central de Las oscuras primaveras, que marca el esperado (y quizá demasiado postergado) regreso a la ficción de Ernesto Contreras (Párpados azules, 2007).
Igor (José María Yazpik) es un hombre que lleva con pesadez, monotonía y tristeza su matrimonio con Flora (Cecilia Suárez), su mujer desde hace años y con quien no puede tener hijos.
Su relación existe porque simplemente no tienen con quién más compartir aquello que ellos llaman vida, que se llenará un poco de emoción con la repentina aparición de Pina, una atractiva y desesperada madre soltera a quien Igor conoce en su trabajo de manera azarosa.
Ella, interpretada por Irene Azuela, despierta en Igor algo que todos, incluyendo él mismo, pensaba que había muerto: la pasión, y con ella, una serie de dudas sobre su propia existencia y las decisiones que debería tomar.
La pregunta es sencilla y directa: ¿debería Igor dejarse llevar por su instinto y revolcarse con Pina sin importarle lo que pueda sentir Flora?, ¿o debería guardarle a ésta un respeto por la costumbre de haber estado juntos durante todo estos años?
Contreras y su hermano Carlos, su guionista, plantean una pregunta moral, que involucra tanto a nuestra naturaleza instintiva como a nuestro cerebro.
¿Qué debería de hacer?
“Lealtad y fidelidad no son lo mismo”, comentó el realizador durante la conferencia de prensa de su película que, por cierto, asombra por la cantidad de productores involucrados: Mónica Lozano, Carlos Meza Yazpik, Érika Ávila, Luis Albores y Eamon O’Farrill.
Si bien el filme cumple con ese objetivo primordial de poner en aprietos al espectador, de cuestionarlo y confrontarlo, avanza pesadamente (incluso, visualmente resulta tan penumbrosa que tus ojos rechazan mirar la pantalla) y lo que es peor, no permite que sus personajes tomen las decisiones que definan su vida.
Lo que sí, y quizá sea el mayor mérito de los hermanos Contreras desde su ópera prima, es la sutileza con la que retratan los grandes dilemas de la vida, el ojo clínico que les permite encontrar una historia donde todos los demás solamente podemos ver, cómo Flora e Igor, la rutina y la resignación.
Dirige:
- Ernesto Contreras.
Actúan:
- José María Yazpik.
- Irene Azuela
- Cecilia Suárez.
