Paddington
Por Salvador Franco Uno de los personajes más entrañables de la literatura, finalmente, llega a la pantalla grande: Paddington, que apareció por primera vez, en 1958, en el libro titulado A Bear called Paddington Un oso llamado Paddington, escrito por el inglés Michael ...
Por Salvador Franco
Uno de los personajes más entrañables de la literatura, finalmente, llega a la pantalla grande: Paddington, que apareció por primera vez, en 1958, en el libro titulado A Bear called Paddington (Un oso llamado Paddington), escrito por el inglés Michael Bond, tras ver un oso de peluche en la vitrina de una tienda muy cerca de la estación del metro que terminaría por darle ese nombre.
Desde entonces se han escrito más de 20 libros sobre Paddington, los cuales se han traducido a más de 30 idiomas y se han vendido en igual número de países, consiguiendo lo mismo que en Inglaterra: una enorme ternura y un gran cariño entre sus lectores.
Ahora, a más de 50 años de su creación y después de dos adaptaciones a la televisión, el simpático oso salta al cine de la mano de uno de los productores más poderosos de la industria: David Heyman, el hombre fuerte detrás de la saga de Harry Potter y también, por qué no decirlo, uno de los mejores amigos de Alfonso Cuarón, a quien le produjo Gravedad.
La firma de Heyman es garantía de lo que vemos en la cinta: una película familiar, simpática (sin llegar a ser divertida) y también sumamente predecible.
Al respetar la historia original, el relato fílmico se centró en ese público infantil y no logra la audacia para cautivar a pequeños que rebasen los diez años de edad.
A mí, como adulto y padre, apenas me arrancó un par de risas y los personajes antagónicos, que además aparecen demasiado tarde dentro de la trama, jamás logran ser convincentes y parecen sacados de otra película, como Una noche en el museo o la versión viva de Los 101 dálmatas.
Lo peor de todo es que quien interpreta a Millicent, que debería ser una temible cazadora en busca de vengar su pasado, es Nicole Kidman (omitiremos el título cuasi nobiliario de ‘la ganadora del Oscar’), quien aparece en un rol caricaturesco que, aunque es típico en las cintas infantiles, no deja de ser todo un cliché.
Paddington, como personaje, resulta inofensivo, poco arriesgado y nada intrépido; elementos que deberían ser indispensables en el héroe de una película de aventuras, como se supone que es.
Sugiero que se ahorre verla, a menos de que sus pequeños (menores de diez años) lo amenacen con esconderle el control remoto de la TV a la hora del fútbol.
Dirige:
- Paul KIng.
Actúan:
- Nicole Kidman.
- Hugh Bonneville.
