Quiero matar a mi jefe 2
Por Lucero Calderón Dicen que las segundas partes no suelen dar los resultados esperados y esto se podría aplicar en Quiero matar a mi jefe 2. Cuando apareció la primera entrega fílmica hace tres años, la gente quedó cautivada por aquella historia cuya trama se ...
Por Lucero Calderón
Dicen que las segundas partes no suelen dar los resultados esperados y esto se podría aplicar en Quiero matar a mi jefe 2.
Cuando apareció la primera entrega fílmica hace tres años, la gente quedó cautivada por aquella historia cuya trama se centraba en tres buenos amigos que idean algunas estrategias para vengarse de sus fastidiosos superiores.
Gracias a la frescura de los personajes, a la espontaneidad de los mismos actores y a la empatía que muchas personas experimentaron al sentirse identificadas con el deseo de vengarse de algún superior “mala leche”, la primera entrega fílmica conquistó las taquilla internacional al recaudar cerca de 210 millones de dólares, de los 35 millones que se utilizaron en su realización.
Era de esperarse que los productores quisieran ampliar sus cuentas bancarias e idearan una segunda entrega que, si bien es cierto que provoca algunas risas debido a los absurdos que plantea, está muy alejada de lo que logró su antecesora.
Se agradece ver a Christoph Waltz, ganador de dos Premios Oscar, en la piel de un empresario llamado Bert Hanson que le hará la vida imposible a ese trío de amigos conformado por los intérpretes Charlie Day, Jason Bateman y Jason Sudeikis.
También resulta interesante ver la química que crearon estos actores con Chris Pine, encargado de darle vida a Rex Hanson, el hijo mimado de aquel loco empresario.
Efectivamente, hay momentos en que es inevitable no reír, sin embargo, esta segunda entrega no se equipara a la chispa de la primera y algunas de las bromas rayan en lo simple y suelen cansar.
Y qué decir de aquellos momentos en los que los tres personajes principales masculinos se ponen a discutir y fastidian —cansan con sus voces chillantes—.
Mención aparte merece la presencia de Jennifer Aniston, tanto en la primera como en la segunda entrega.
El espectador disfruta ver cómo esa mujer que ha sido etiquetada como la chica “dulce” o “bonita” de las comedias se haya atrevido a interpretar a una dentista adicta al sexo que tiene diálogos subidos de tono y que con sus comportamientos permite que el espectador se revuelque en la butaca de las puntadas que emite su boca.
Apenas ayer se estrenó esta comedia en Estados Unidos y, por ende, hay que ver cómo reacciona el público ante ella.
Seguramente le va a ir bien, sin embargo, y aunque sabemos que es un proyecto que solemos llamar “palomero” (para ir a reír sin complicaciones), le hace falta esa chispa que se apreció en la primera cinta.
Dirige:
- Sean Anders.
Actúan:
- Jennifer Aniston.
- Jason Bateman.
- Charlie Day.
