Drácula: la historia jamás contada
Por Adrián Ruiz Dueño del manto oscuro de la noche, de personalidad recia e hipnotizante, condenado a la inmortalidad, vulnerable a las estacas y a la luz del sol; ayudado por grandes colmillos sacia su sed de sangre, para alimentarse. A lo largo de los años su figura ...
Por Adrián Ruiz
Dueño del manto oscuro de la noche, de personalidad recia e hipnotizante, condenado a la inmortalidad, vulnerable a las estacas y a la luz del sol; ayudado por grandes colmillos sacia su sed de sangre, para alimentarse. A lo largo de los años su figura ha derivado personajes ambiguos en su conducta y sexualidad. Ahora se presenta la vida de una de las figuras que inspiró la novela de Bram Stocker, que data de 1897, su nombre fue Vlad Tepes, conocido como el Empalador, quien fuera rey de Valaquia, ubicada en el sur de Rumania, quien es reconocido como un héroe nacional.
Luke Evans es el encargado de trazar la complejidad a la que se enfrenta nuestro protagonista, odia las injusticias, posee una familia a la que adora, es justo en su trato y posee una forma peculiar a aquellos que quieren pasarse de listos: el empalamiento. Todos estos elementos se presentan de una forma sencilla, incluso previsible, lo mismo pudo haber sido otro personaje u otra historia. La premisa se parece a cualquier cinta de héroes, quienes en mayor o menos medida ponen a prueba su heroicidad, puede remitirnos a Maximus Decimos Merideous de Gladiador o a William Wallace de Corazón valiente, sin la destreza u oficio de sus directores.
La película no ofrece una historia jamás contada como presume, incluso la figura de Tepes, sin los artilugios de Drácula, ya ha sido contada en una película que data de 1979. Si bien es cierto que Evans se esmera en darle matices, gallardía y audacia a su personaje el guión no es trascendental ni ayudará a su protagonista a ser un referente de este personaje como lo logró Bela Lugosi, Christopher Lee, Gary Oldman o incluso un Frank Langella.
Una fusión que no deja cabos sueltos, pero no cae en lo magnánimo, en cuanto a la forma de fusionar la novela de Stoker con la figura del príncipe rumano puede ser percibida. Con una ambientación bien medida y efectos correctos, pero incapaces de dejarte con la sangre coagulada, son los aditamentos con los que cuenta la trama.
Un divertimento llano sin mucha hemoglobina que nos haga sentir adrenalina al máximo es lo establecido; el resultado es una cinta rutinaria capaz de entretener a secas, sin embargo no está destinada a la inmortalidad de la memoria colectiva como otras propuestas que enmarcan a este mítico personaje.
Dirige:
- Gary Shore.
Actúan:
- Luke Evans.
- Sarah Gadon.
- Samantha Barks.
