Oldboy

Por Alonso Díaz de la VegaLa más grande construcción a lo largo de la carrera de Spike Lee había sido la de sí mismo. Agobiado por la discriminación en una sociedad racista, Lee se dedicó a la búsqueda de una identidad colectiva dentro de sí que le diera a la ...

Por Alonso Díaz de la Vega

La más grande construcción a lo largo de la carrera de Spike Lee había sido la de sí mismo. Agobiado por la discriminación en una sociedad racista, Lee se dedicó a la búsqueda de una identidad colectiva dentro de sí que le diera a la comunidad negra un refugio. La ambigüedad ideológica de Lee en películas como Haz lo correcto (1993) parecía proponer tanto la integración como una rebelión racial con mentalidad de gueto: negros, blancos, latinos, italianos, coreanos, viven juntos pero separados. Se estuviera de acuerdo o no con su radical pensamiento, Lee había sido una figura esencial en el cine estadunidense de principios de los 90 hasta que su propia mediocridad lo consumió. Sólo Kickstarter pudo juntar el financiamiento necesario para realizar Oldboy (2013), no una réplica, sino un refrito del largometraje coreano del mismo nombre.

Cuando Lee abandona su típica leyenda “A Spike Lee Joint” por “A Spike Lee Film”, se establece una distancia que dos tercios de la cinta no sólo probarán; se regodearán en ella. Oldboy no es dirigida por Spike Lee. El comienzo de la narrativa, de manera reconfortante, exhibe la grandiosa estética del cineasta neoyorquino: montajes de objetos inmóviles, casi fotografías que recopilan la esencia del personaje mediante su espacio; crudeza verbal como sumario de las tensiones urbanas, y una fotografía opaca y agresiva que refleja una visión beligerante dentro y fuera de su personaje, Joe Doucett (Josh Brolin). Cuando Joe es aprisionado inexplicablemente, como Dae-su Oh (Min-sik Choi) en la cinta original de Chan-wook Park, Lee mantiene el tono de su voz cinematográfica, pero apenas se libera el protagonista, el director se encierra y se calla. Park, con su lenguaje visual y su anécdota ineludiblemente coreana se adueña de la película.

Las idénticas tomas con que Lee cita el filme de Park rebasan el homenaje y se precipitan hacia el barranco de la imitación. Aunque Lee intenta introducir pobrísimas discusiones sobre la aristocracia y la cultura de la televisión, los temas de Park se imponen con toda la distancia cultural que ello implica. La historia de una venganza monumental, reflejo de un temor al destino, tiene parangones en la claustrofobia de la llamada Ola Coreana en la filmografía del propio Park, el casi sociopático Ki-duk Kim o el apocalíptico filme animado de Sang-ho Yeon El rey de los cerdos (2011). Spike Lee ha dirigido una película coreana en Estados Unidos. Lo que en Oriente es símbolo histórico, en el Occidente es brutalidad innecesaria. Oldboy podría suscitar la misma burla hacia la crítica que Jorge Luis Borges en Pierre Menard, autor de El Quijote: si las dos obras son iguales, ¿cuál es la diferencia? La identidad y el contexto. La despersonalización de un autor no es un error: es su ruina.

Dirige:

  • Spike Lee

Actúan:

  •  Josh Brolin.
  • Samuel L. Jackson.

@diazdelavega1

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