Lucy

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La Critica 02/09/2014 00:00
Lucy

Por Adrián Ruiz Villanueva

Dueño de un estilo peculiar e inconfundible, donde lo sexy, la violencia, lo absurdo y la sangre convergen en un solo punto, es lo que Luc Besson nos ofrece en sus propuestas fílmicas, ya sea en el rubro de productor o director. En esta ocasión no hace una excepción. A lo largo de sus cintas hemos visto un ramillete de heroínas con una sensualidad letal con diferentes connotaciones, así es como podemos mencionar la inocencia de Natalie Portman en El perfecto asesino; la rudeza sin palabras de Milla Jovovich en El Quinto elemento o la picardía, con un acento muy peculiar, de Penélope Cruz y Salma Hayek en Bandidas. Ahora hallamos el reclutamiento de una nueva musa: Scarlett Johansson. El francés vuelve a hacer de las suyas en un viaje estridente, pero al mismo tiempo estúpido, aunque extrañamente entretenido, por lo menos durante 80 minutos.

Por diferentes azares de la vida, nuestra heroína se verá en las garras de un mafioso asiático (Choi Min Sik), quien removerá la emoción de aquellos que sean fans de Oldboy, en su versión original. Este sujeto obligará a Lucy a transportar una nueva droga, de color azulado, sin embargo, ésta se rompe y algo que va en contra de las leyes de la física, la química, la lógica y demás dará como resultado a una súper heroína con poderes sobrenaturales, en las cuales el porcentaje de la funcionalidad del cerebro tiene una posición primordial.

Johansson en la piel de Lucy, el vehículo de la cinta,  otorga un ramillete de emociones que van de la angustia, lo trepidante y lo sexy. En su contraparte hallamos a un Morgan Freeman, con hipótesis acerca del cerebro, quien se muestra mesurado y correcto en la ejecución de su papel.

A través del humor chabacano, matanzas, acrobacias y demás, la nueva heroína tendrá que decodificar y reunir algunas piezas para alcanzar a comprender al universo mismo y buscar cierta redención. Con locaciones atractivas como París, la llamada ciudad de la luz y ahora del desastre, la adrenalina corre por las venas del espectador. La locura, el thriller, la ciencia ficción y la sensualidad van desfilando sin cesar. Sin embargo, el gran, pero viene en el clímax, la resolución del conflicto queda desprovista de lógica dentro de lo ilógico del filme. El final  queda a deber y si hubiese una metáfora se asemejaría al resultado de un mal viaje de ácidos.

Dirige:

Luc Besson.

Actúan:

Scarlett Johansson.

Morgan Freeman.

Choi Min Sik.

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