Workers

Por Adrián Ruiz Villanueva Un ocaso en el que las olas del mar de Tijuana vienen y van, enmarcado por un plano secuencia, en el que dos jóvenes se comunican con un muro de trasfondo es el modo de comenzar y concluir la ópera prima de José Luis Valle, cineasta ...

Por Adrián Ruiz Villanueva

Un ocaso en el que las olas del mar  de Tijuana vienen y van, enmarcado por un plano secuencia, en el que dos jóvenes se comunican con un muro de trasfondo es el modo de comenzar y concluir la ópera prima de José Luis Valle, cineasta salvadoreño nacionalizado mexicano.

En medio de una narrativa que alude a lo contemplativo y con actuaciones contenidas en función de la trama es como se presenta a Rafael (Jesús Padilla), un hombre estoico en la forma de manejarse en la vida, quien no puede esperar al día de su jubilación luego de prestar sus servicios en forma constante como afanador durante treinta años, sin embargo su condición de inmigrante hará un poco más complicada esta meta traducida en añoranza.

En el otro lado de la moneda se sitúa Lidia (Susana Salazar), una mujer que a lo largo de 35 años ha prestado sus servicios como empleada doméstica, y que está al cuidado de una mujer millonaria y de su mascota, una perra galgo de nombre Princesa.

 Tras la muerte de la patrona, las posesiones, el dinero y demás riquezas caen en manos del animal, a quien Lidia y el resto de la servidumbre deberán servir, alimentar, bañar y procurar hasta el día de su muerte, en una forma natural, si es que quieren ser acreedores a un pedacito de herencia. 

A través de los personajes principales se puede apreciar el sentido de la lealtad, sin embargo y como ocurre con cualquier ser humano, este puede ser roto cuando la reciprocidad no culmina en lo que por derecho les correspondería.

Más que una mirada laboral en la que se exponen varias injusticias que ocurren en la vida cotidiana, la cinta también es  una visita a la soledad, a la parsimonia y a la reflexión.

 Tal vez para algunos peque de contemplativa y de planos en los que pareciera no ocurre nada, sin embargo se justifica en el sentir y vivir de sus protagonistas, quienes años atrás estuvieron vinculados en una forma muy peculiar.

A través de personajes secundarios regidos por sentido del humor o como ayuda para los protagonistas, como el muchacho que ayuda a leer y escribir a uno de los protagonistas, la película brilla por su originalidad y su concepto puede llegar a ser aburrida para aquellos que busquen agilidad en cómo se presentan las situaciones.

Temas: