LA DANZA DE LA REALIDAD

COMPARTIR 
La Critica 15/06/2014 00:04
LA DANZA DE LA REALIDAD

Por Alonso Díaz de la Vega

La obra de Alejandro Jodorowsky ha sido siempre un intento por aliviar la espalda de su espíritu, sobrecargada por los traumas de una niñez terrible. El temor a la sexualidad y el dolor de no ser amado por los padres han sido lastre y origen de la lucha de Jodorowsky por liberarse; motivos recurrentes en su obra desde Fando y Lis (1968) hasta La danza de la realidad (2013). Cada cinta ha sido un proceso de curación sicomágica que culmina en la transformación interior del cineasta, reflejado en la escena de su último filme en la que su madre y él se disfrazan de la oscuridad para dejar de temerle. El actuar el miedo es reducirlo y deshacerse de él.

Jodorowsky es un cineasta difícil, pero no incoherente; su método se basa en la metaforización del mundo, es decir, la transformación de la realidad objetiva en una serie de impresiones, imágenes poéticas. Si el grito de un hombre le parece bestial, en su cine Jodorowsky sustituye esa voz con un rugido; cuando en La danza de la realidad los niños se masturban juntos, lo hacen con falos de madera. Nada es literal. El pensamiento del cineasta chileno es uno similar a las ideas orientales que comprenden al mundo como una ilusión y no un espacio tangible. Se puede diferir de esta concepción, pero es imposible negar que lo que uno ve, lo que uno recuerda, es inevitablemente una extracción parcial de la realidad y no una comprensión absoluta; el hombre es incapaz de tal cosa.

De acuerdo con este método, entonces, La danza de la realidad no es una visita honesta a las experiencias que formaron a Jodorowsky como niño, sino una desfiguración del pasado para perdonar a sus padres y encontrar la paz. Esta visita al recuerdo tiene una estrecha relación con Amarcord (1973) de Federico Fellini, cuya música circense y colorido mediterráneo dictan mucho del tono de la cinta de Jodorowsky. Incluso las escenas más crueles, tratadas con un tono de farsa, derivan de esta relación: es difícil negar la similitud entre los fascistas de Fellini y los nazis de Jodorowsky, y entre los interrogatorios que hacen estas fuerzas totalitarias a los patriarcas de cada película.

Aunque hacia el final La danza de la realidad deja de tratarse del Jodorowsky niño para centrarse en su padre, Jaime (Brontis Jodorowsky), así como en la historia política del Chile de Carlos Ibáñez del Campo, nunca abandona su objetivo de reconfigurar el pasado para hallar la armonía en el presente. Narrativamente, se puede considerar sobrada y carente de enfoque, pero como un todo la película es una experiencia única de empatía y enmienda.

Dirige:

  • Alejandro Jodorowsky.  

Actúan:

  • Brontis Jodorowsky, Pamela Flores, Jeremías Herskovits, Alejandro Jodorowsky.

@diazdelavega1

Comparte esta entrada

Comentarios