IN-ACTIVIDAD PARANORMAL

COMPARTIR 
La Crítica 26/04/2014 00:00
IN-ACTIVIDAD PARANORMAL

Por Adrián Ruiz

Aúltimas fechas, el terror, suspenso, thriller y todos sus derivados han tenido un apogeo indeleble. Ethan Hawke, con un suéter muy peculiar, llevó al espectador al filo del misterio tras descubrir, en el sótano de su nueva vivienda, unos videos donde se presenciaban los asesinatos a familias de diversas épocas, además de encontrar a un ente maligno de nombre Baghul. ¡Qué decir! De la niña obsesionada con un baúl en Posesión satánica; así como los métodos para rescatar el alma de un niño extraviado en otra dimensión como ocurrió en La noche del demonio, y cómo dejar a un lado el matrimonio de cazafantasmas, compuesto por Vera Farmiga y Patrick Wilson, dedicado a ayudar a la gente para liberar a los espíritus chocarreros, así como de muñecas diabólicas, como lo es Anabelle, en la película que rompió récord de taquilla El conjuro. Por si el terror no estuviera completo, hemos tenido, en al menos dos años, dos cintas más de Actividad Paranormal.

Lo antes citado funge como preámbulo para tejer una parodia, como tantas que se han hecho, escrita y protagonizada por Marlon Wayans, quien en medio de un sentido del humor ramplón, sicalíptico, de mal gusto en el que el sexo con muñecas, el excremento, orines, así como los chistes interraciales a la comunidad afroamericana y mexicana son el menú a degustar en medio de una trama en la que Malcom (Wayans), y luego del deceso de su novia, conoce a una mujer rubia con dos hijos, con quienes decide emprender una nueva vida en una hogar renovado. De aquí parte una trama en la que las referencias a los filmes citados con antelación son el pretexto para ofrecer bazofia y chatarra al espectador.

Situaciones cliché como el hecho de que todos los mexicanos tienen perros chihuahua, varios hijos y utilizan el claxon con la rúbrica de La cucaracha, son algunos ejemplos de los gags desangelados, gastados y sin gracia alguna manejados; otro ejemplo que podemos citar son los tabúes que en pleno siglo XXI siguen existiendo hacia las relaciones interraciales, el problema del filme no es que lo hagan, sino que la forma en la que se ejecuta es ofensiva y sin una pizca de talento, ya ni hablar de la gracia.

A final de cuentas el filme desemboca en una parodia con in-actividad de gracia y esparcimiento capaz de aburrir al espíritu más maligno y malévolo.

Dirige:

 Michael Tiddes.

Actúa:

 Marlon Wayans.

Essence Atkins.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red