Confianza
Los titulares de instituciones públicas, independientemente de cumplir con su cabal responsabilidad, tienen la obligación de ser generadores de confianza y optimismo en la gente a quienes obligadamente tienen que servir.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), noble institución fundada hace 65 años por el michoacano Salvador Pliego Montes, ha sido dirigida por personajes de la talla de Ignacio Pichardo Pagaza, Alfredo Baranda García, Emilio Chuayffet Chemor, Fernando Lerdo de Tejada y Humberto Benítez Treviño, que la enfermedad, el descuido, su hija y la excesiva confianza en sus subalternos, lo mandaron a su casa. De efímero paso Alfredo Castillo Cervantes, ahora metido en asuntos de seguridad y justicia en Michoacán, que permitieron el arribo de Lorena Martínez Rodríguez, de amplias cartas credenciales, exlegisladora y expresidenta municipal de su natal ciudad Aguascalientes, quien con su experiencia, profesionalismo y trabajo genera esperanza, confianza y tranquilidad a una sociedad agraviada por las concusiones de algunos servidores públicos, que sólo ven en las cargas de su responsabilidad el beneficio propio.
Lorena Martínez, procuradora federal del Consumidor, firmó un convenio con los secretarios de Energía y de Economía, Pedro Joaquín Coldwell e Ildefonso Guajardo, respectivamente, y los directores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Enrique Ochoa, y del Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (Fide), Raúl Talán Ramírez, para resolver los conflictos que existen con miles de usuarios de energía eléctrica del país y que han presentado quejas ante la institución por cargos indebidos, reflejados bimestre a bimestre en los recibos que, al no pagar, provoca la inmediata suspensión en el suministro de energía eléctrica de hogares y de pequeños comercios generadores de empleo de miles de mexicanos.
La Comisión Federal de Electricidad es el principal cliente de la Profeco, pues ocupa el primer lugar de quejas de los consumidores con casi 30 mil de enero de 2013 a la fecha, casi 15% del total de quejas que se reciben en esta dependencia, sin contar el elevado número de denuncias que llega a 23 por ciento. La procuradora Martínez Rodríguez afirmó que 67% de las quejas proceden de consumidores domésticos. Con dos factores atribuibles a este gran número de inconformidades. El medidor está mal o la lectura es errónea, incluso hay casas en que el personal de la CFE ni siquiera se presenta a hacer la lectura y sólo llena los formatos con cálculos. Lorena Martínez informó que el porcentaje de conciliación de las quejas en contra de la CFE es de 67%, cuando el promedio general es de 82 por ciento.
Los titulares de instituciones públicas, independientemente de cumplir con su cabal responsabilidad, tienen la obligación de ser generadores de confianza y optimismo en la gente, a quienes obligadamente tienen que servir. Lo contrario es el decaimiento, desaliento y pesimismo del ánimo popular… actuar con franqueza y miras de largo alcance es lo que debemos hacer los mexicanos ante los desastres que la propia naturaleza prodiga. El trato social de los depositarios de la confianza del presidente Enrique Peña Nieto es y no debe ser otro que la firmeza y seguridad del actuar en la cosa pública que genere confianza en los gobernados. La Profeco es un ejemplo de ello.
Ahora con una Procuraduría General de la República con autonomía plena deseamos que sus integrantes, cuyo jefe es Jesús Murillo Karam, regresen la confianza, la tranquilidad, la seguridad y la certidumbre a la sociedad mexicana. ¿O no, estimado lector?
*Presidente del Congreso Nacional de la Abogacía
