Beligerancia
Los vacacionistas sufren la impotencia de no poder circular por la Autopista del Sol cuando a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se le ocurre cerrarla.
A mis amigos Aurora y José Antonio
González Fernández.
Está de moda para los grupos beligerantes llamar la atención de autoridades locales y federales, sociedad civil y medios de comunicación realizando marchas, plantones, manifestaciones, tomas de instalaciones públicas y cierre de vialidades en ciudades o carreteras del país.
Así observamos desnudos de integrantes de Los 400 Pueblos o de ecologistas en Puebla. Los vacacionistas sufren la impotencia de no poder circular por la Autopista del Sol cuando a la CNTE se le ocurre cerrarla; o miles de pasajeros desquiciados por los cierres de la carretera de Puebla, el último por siete horas por habitantes de Chalco e Ixtapaluca disgustados por la inundación de sus casas, sin que exista autoridad federal que resuelva beligerantes actitudes de unos cuantos, dañando a miles de usuarios de la red carretera federal. Un poco de historia, recordemos a Óscar Espinoza Villarreal, regente de la Ciudad de México, cuando le ordenó al actual director general de Gobierno de la Segob, David Garay, entonces secretario de Seguridad Púbica del DF, detener una marcha de miembros de la CNTE a Los Pinos. Sus policías golpearon a algunos manifestantes. ¿Resultado?, lo renunciaron…
Otro más, siendo gobernador del Estado de México el ahora presidente Enrique Peña Nieto, el entonces presidente Vicente Fox pretendió construir el aeropuerto federal en predios de la población de Atenco. Siendo jefe de la policía estatal, Wilfrido Robledo realizó un operativo para ingresar al pueblo y restaurar el Estado de derecho, y algunos policías abusaron de los derechos humanos de sus pobladores y, en consecuencia, renunciaron a Wilfrido.
Recientemente en Puebla un grupo de habitantes del municipio de Chalchihuapan, manipulados por su junta auxiliar municipal al perder la función del servicio del registro civil, esto es, expedía actas de nacimiento, matrimonio, defunción, divorcios, etcétera, dando lugar a una serie de irregularidades traducidas en negocio para algunos vivales. Por ello, el gobierno estatal de Rafael Moreno Valle atrajo esta actividad de las 647 juntas auxiliares que como órganos desconcentrados los 217 municipios realizaban. Así, decidieron bloquear la autopista Atlixco-Puebla, interviniendo la policía estatal con un saldo de 48 policías en el hospital y un niño de nombre José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, que falleció. Hecho que ha generado las más airadas críticas por parte de legisladores del PRD. Habría que preguntarles por qué no se indignaron con su gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre, al mandar desalojar la Autopista del Sol, aquella ocasión en donde se incendió una gasolinera y perdieron la vida dos manifestantes? ¿Por qué en estas manifestaciones los grupos beligerantes siguen usando como escudos a mujeres y niños? ¿Por qué el secretario de Gobernación, Miguel Ángel 0sorio Chong, no ha impulsado una ley federal que regule el uso de la fuerza ante hechos de esta naturaleza?
¿Seguiremos observando en el país conflictos sociales donde los jefes policiacos proceden a criterio y sin protocolos de actuación? Moreno Valle fue el primer gobernador en legislar en esta materia. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Y los derechos de los policías que, además de cumplir con su chamba, terminan en hospitales o incinerados como en Tláhuac? El tema es mucho más profundo, es domesticar la violencia social para la gobernabilidad, ¿o no, estimado lector?
*Presidente del Congreso Nacional de la Abogacía, A.C.
