Academias

Luis Maldonado Venegas, en emotivo discurso, impuso el collar de mando como presidente honorario al rector de la UNAM, José Narro Robles, siguiendo la tradición estatutaria que se inició con los rectores Alfonso Pruneda y Luis Garrido.

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Juan Carlos Sánchez Magallán 04/06/2014 02:53
Academias

Con motivo del 90 aniversario de la Academia Nacional de Historia y Geografía, sus integrantes nos dimos cita en un lugar fundacional. El Palacio de la Autonomía del Centro Histórico. Espacio que ocupara el reciente ceremonial del Templo Mayor de la Antigua Tenochtitlán y, años más tarde, lugar de la proclamación de la autonomía universitaria, ahí, su presidente, Luis Maldonado Venegas, en emotivo discurso, impuso el collar de mando como presidente honorario al rector de la UNAM, José Narro Robles, siguiendo la tradición estatutaria que se inició con los rectores Alfonso Pruneda y Luis Garrido. Sus fundadores fueron Antonio Caso, Enrique González Martínez, Luis Rubio Siliceo, Ignacio Medina Lima, Licio Lagos, Luis Osorio y Mondragón, Ramón Mena, Pedro Argüelles y su primer Presidente Enrique E. Shultz. Han pasado figuras de la talla como: Pascual Ortiz Rubio, Emilio Portes Gil, Jesús Silva Herzog, Adolfo López Mateos, Jaime Torres Bodet, Carlos Justo Sierra, Jesús Romero Flores, Antonio Fernández del Castillo, Jesús Ferrer Gamboa, José María de los Reyes, Alfonso García Robles, Alfonso Reyes, Isidro Fabela, Edmundo O’Gorman, Gustavo Baz, Jorge Carpizo y Guillermo Soberón, y académicos en el extranjero, Miguel de Unamuno, Jacques Cousteau y Carl Sagan.

Maldonado Venegas concluyó: “Sigamos escribiendo y reescribiendo nuestra historia” en franca conexión con sus entornos geográficos, con sus paisajes selváticos y desérticos, con sus altas montañas y sus profundas honduras, hagámoslo conciliando la búsqueda de la verdad, pero con sentido de valor y de trascendencia.

José Elías Romero Apis, presidente de la Academia Nacional, entregó un generoso donativo y expuso… “Las academias liberales de los países nacieron y se explican para el establecimiento de un espacio para que el pensamiento fuera independiente de los poderes fácticos”. Hace 400 años, Galileo Galilei y Federico Cesi fundaron la Academia de Italia, hoy llamada Academia Nacional de Lincei. Más tarde el cardenal Richelieu estableció la Academia francesa, posteriormente, Carlos Darwin fundaría la Royal Society. La Academia Nacional fue fundada por Abraham Lincon en plena guerra civil. En México, en 1836, Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez El Nigromante y José María Lafragua fundaron la Academia de Letrán, presidida hasta su muerte por Andrés Quintana Roo. Más tarde, Justo Sierra fundó El Ateneo Español de México, presidido por Alfonso Reyes. Así, Romero Apis concluyó: “La libertad del pensamiento mexicano ha recorrido un itinerario donde algunos han luchado por la autonomía y, otros, por la independencia. Donde hemos apostado a que las instituciones del pensamiento sean inclusivas y no excluyentes, universales y no individuales, donde se proscriba el pensamiento que rechaza al de los demás, porque no pertenece a la misma secta, clan o runfla”.  El doctor Narro, al agradecer el reconocimiento expresó que “la UNAM ha acompañado a México en un viaje de más de 462 años, heredera de aquella vetusta, antigua Real Universidad de México, primero sirvió al país para formar muchos profesionales en las áreas del pensamiento, la medicina, la jurisprudencia, la ciencia y las artes”.  Así se preguntó: ¿cuándo México en su historia no ha tenido problemas? Hoy no es la excepción, por ello, más vale no negarlos, no ocultarlos, no pretender desconocerlos.  Academia pura, ¿o no, estimado lector?

                *Presidente del Congreso Nacional de la Abogacía

                juancarlossanchezmagallan@gmail.com

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