Energéticos

Preocupan varios asuntos que supuestamente deberá contener y detallar la ley secundaria. Esto es, “la letra chiquita” o, peor aún, las letras que dolosamente no se consignen en el texto o los puntos y comas de su redacción.

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Juan Carlos Sánchez Magallán 26/02/2014 02:39
Energéticos

Enrique Peña Nieto, presidente de México, ha empujado reformas estructurales para mover a México. La energética es sin duda la de mayor trascendencia en la historia del país, virtud a la asociación con extranjeros cuyos capitales servirán para relanzar la exploración, explotación y comercialización de gas y petróleo mexicanos. Lo anterior para jalar inversiones extranjeras, crear empleos y bajar el costo del diesel, gas, electricidad y gasolina que consumimos los mexicanos.

Preocupan varios asuntos que supuestamente deberá contener y detallar la ley secundaria. Esto es, “la letra chiquita” o, peor aún, las letras que dolosamente no se consignen en el texto o los puntos y comas de su redacción. Veamos la primera interrogante: ¿qué tipo de contraprestaciones económicas contractuales se impondrán? Esto es, la asociación con empresas y el reporte de utilidades cómo será, ¿Pemex adopta los sistemas de cobro internacional? Polonia y la provincia de British Columbia en Canadá se llevan ganancias de 30% (el más bajo) y Venezuela, Malassia y Libia 95% (el más alto), esto incluye bases de licitación, regalías y toda clase de cobros, según Hugo Sergio Gómez en un artículo publicado en la revista Voces del periodista: “a saber, desde 1906 hasta 1941 el pozo más productivo fue El Casiano, concesionado a la empresa Huasteca Petroleum Oil Company”, que permanentemente saqueó y robó al erario mexicano con su dolosa, amañada y fraudulenta contabilidad de extracción de barriles de petróleo.  Sólo entre los años 1916 y 1919 la empresa reportó al gobierno 24 millones 725 mil barriles, pagando impuestos o arrendamiento de 150 pesos al año; esa cantidad de petróleo costó a la empresa mil 500 pesos, sin embargo, la cantidad real de petróleo extraído fue de 85 millones de barriles, según publicación de Edward Doheny, empresario petrolero estadunidense que escribió un libro para vanagloriarse de su éxito comercial. Ahí relató el préstamo de 63 millones de dólares por bancos estadunidenses otorgado por los avalúos de probables extracciones de petróleo de los pozos Cerro Azul, Ébano y Casiano. Con ese aval construyeron ductos y compraron barcos para execrar a la Faja de Oro de la región de Chicontepec.

¿Quién medirá las extracciones de los pozos y quién evitará la posible corrupción? ¿Quién evaluará el deterioro ambiental? ¿Quién pagará las afectaciones a la fauna marítima y aguas? ¿Y los daños a la pesca, ganadería y agricultura, así como a los pescadores desplazados del Golfo de México? Sorprende cómo 14 empresas sin regulaciones ambientales extraen el gas shale de una veta que va desde Dallas hasta tierras mexicanas, invirtiendo el año pasado 30 mil millones de dólares, convirtiendo a Ciudad Karnes, Texas, en el nuevo Dubái americano.  Según la revista Forbes, las empresas extranjeras gastarán 16 mil millones de dólares en infraestructura instalada en el pueblo de Ingleside, del Golfo de México, desde donde la Chevron, Royal Dusch y British Petroleum mandarán plataformas marinas para instalarlas en aguas mexicanas donde robots a 3000 m bajo el agua trabajaran en las perforaciones. ¿Cuántos millones de dólares recuperarán? La legislación secundaria debe ser minuciosa y detallada. Máximo si los contratos estarán en la esfera competencial del TLC. 30 mil millones de barriles enterrados en aguas profundas, cantidades millonarias en posibles litigios. ¿Estaremos preparados?  Progreso sí, pero no a cualquier costo, ¿o no, estimado lector?

                *Presidente del Congreso Nacional de la Abogacía, A. C.

                jcsanchezmagallan@hotmail.com

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