Secuestros
Es necesario jerarquizar la atención y persecución de los delitos. Esto es, todos los delitos por mandato de ley que se denuncian deben atenderse de la misma manera por el Ministerio Público.
Compartí una mesa de análisis con el tema del secuestro en conocido programa radiofónico que organizó su titular Nino Canún y su “¿Usted qué opina?”. Ahí estuvieron Isabel Miranda de Wallace, Nelson Vargas y Eugenia Ponce, vocera de los padres que perdieron a sus hijos en el Bar Heaven de la Zona Rosa, entre otros, todos con una divisa en común: sus hijos fueron secuestrados y asesinados por sus captores. Analizamos este abominable y redituable delito que daña y lastima a la sociedad.
Este asunto creció exponencialmente en la administración de Felipe Calderón. Durante su gestión, según CIDAC, los homicidios dolosos per cápita aumentaron en más de 65%; los secuestros se incrementaron en 250% y las extorsiones en 94%, lo cual se traduce en enormes daños patrimoniales a los habitantes. En Nuevo León, el robo de autos se incrementó 1,962 por ciento. Así se privilegió la detención de narcotraficantes, por encima de una táctica integral de rediseño de combate a los ocho delitos de alto impacto (secuestro, homicidios dolosos, lesión dolosa con arma blanca, extorsión, robo sin y con violencia a transeúnte, con violencia y sin ella a vehículo).
Sumada la debilidad y corrupción de las policías del país, un año más para concluir los exámenes de control y confianza. Así creyeron que las fuerzas militares resolverían este tema. Nada más lejano; la violencia se recrudeció y escaló niveles de escándalo: 288 mexicanos fueron secuestrados cada día en 2012 según el INEGI. La mayoría no se denuncia (cifra negra), las principales víctimas son personas de conocida solvencia económica (empresarios, industriales, políticos, comerciantes, ganaderos, artistas) y los familiares de éstos, aunque ahora ya lo padecen clasemedieros y gente de la clase trabajadora, hasta por dos mil pesos. Los lugares donde comúnmente ocurren son el trabajo o casa, 57%; restaurantes; 9%; sitios cercanos al domicilio, 14%; hoteles de paso, 15%, y otros, cinco por ciento. Más de 75% se soluciona con el pago de rescate. Sin intervención de la policía, 70%; pago por rescate con su intervención, 22%; sin pago de rescate interviniendo la policía, 6%; fuga o muerte sin su intervención, dos por ciento.
Resultado: la intervención policial resuelve sólo 28% de los secuestros en México. Agreguemos que cuando se detiene a una banda delincuencial, ésta ya tuvo en su haber más de 20 secuestros. Necesario es jerarquizar la atención y persecución de los delitos. Esto es, todos los delitos por mandato de ley que se denuncian deben atenderse de la misma manera por el Ministerio Público.
Robos como una medicina, un refresco, una prenda o un celular, reciben la misma atención de tiempo y dinero que una denuncia por secuestro en un sistema de justicia burocrático, saturado de asuntos, sin las capacidades necesarias para otorgar “justicia pronta y expedita”, por jueces, ministerios públicos y policías.
Por ello se requiere crear el “Zar antisecuestros”, como en Colombia; concretar las unidades antisecuestros en el territorio nacional; reincorporar “la incómoda” participación ciudadana en seguridad y justicia; evitar la simulación de servidores públicos y la corrupción e impunidad que impera; ampliar presupuestos a las fiscalías antisecuestros de la PGR y estatales; evidenciar a “los falsos profetas del altruismo”, que sólo buscan acomodo para sus negocios personales. Por cierto, extrañó la no inclusión de Luis Wertmann al Consejo de Seguridad Pública Federal. Como decía Margarita Michelena: ¿Qué pasó allí?
*Abogado y político
