Conexión

¿Dónde nace una canción?, para mí sigue siendo un misterio, aunque he hecho varias. Siempre me soprendo cuando, al tocar la guitarra y tararear cualquier cosa, surge una melodía con letra. Parecen venir de la nada. El espermatozoide es la letra, el óvulo la música, ...

¿Dónde nace una canción?, para mí sigue siendo un misterio, aunque he hecho varias. Siempre me soprendo cuando, al tocar la guitarra y tararear cualquier cosa, surge una melodía con letra. Parecen venir de la nada.

El espermatozoide es la letra, el óvulo la música, ¿o será al revés? Ahí se fecunda la canción, en esa idea primigenia que puede ir creciendo hasta formar un ser completo. La canción debe tener pies para caminar sola, manos que van agarrando herramientas para crecer. Debe sobrevivir más allá de la ayuda del compositor. Si no lo hace, es que la canción no era apta. Quizá se muera en el olvido, que es como fallecen las canciones malogradas.

Si compones una canción y no te sorprendes silbándola mientras caminas, sospecha de ella. La nueva melodía tendría que entrometerse en tu vida diaria. Así como las canciones de tu grupo favorito aparecen en el momento menos propicio, así deberían aparecer las tuyas, las que tú compongas. Debes tener ganas de callarlas, de sacártelas de la cabeza. Y, si no puedes, entonces la canción es buena, vas por el buen camino, y a todo el mundo le va a gustar.

O quizá no, tal vez sólo significa que te enamoras demasiado de tus creaciones, mamá cuervo les dicen. Aunque a mí los cuervos me encantan, jamás los he visto feos.

Considero que ver hermosas a tus canciones no está mal. Tal vez no les gusten a los demás, pero, ¿importa? Mientras tú las ames, algo, por lo menos, está bien.

Ayer postearon en mi muro de Facebook el video de cuando a Café Tacvba lo bajaron a chiflidos y rechiflidos en un concierto en Guadalajara, hace ya muchos muchos años. Salgo yo bien jovencito en una entrevista, diciendo que la razón de que nos abuchearan era porque habíamos tocado canciones nuevas y aún el público no se las aprendía. Ya no estoy tan seguro de eso. Los que nos gritaban eran seguidores de la Cuca ¿por qué les iba a gustar El Aparato y Pez/Verde? Antes, en esos tiempos muy lejanos ya, la gente no era tan “ecléctica” como ahora. Y menos si eras fan de la Cuca. Dejamos de ir como diez años a Guadalajara por eso. No por decisión propia, creo que ningún empresario se atrevía a contratarnos.

Hago canciones y algunas conectan y otras no. Hay canciones que no sintonizan con los integrantes de mi grupo, con su visión de la vida por ejemplo, y nadie las escoge para trabajarlas. Pero otras sí, son las ganadoras, son las que llegarán a estar en la terna de propuestas para aparecer en un disco, incluso para ser sencillos de radio o tener un video. Ésas son las que llegarán a ser conocidas, pero, ¿conectarán con el público?, ¿o preferirán las de la Cuca?

Ahora estamos enfrascados en la creación de un nuevo álbum. No sabemos cuánto falta para terminarlo, pero sabemos que lo comenzamos en el momento en que nos mostramos canciones. Cada integrante llega con las suyas, que estuvo componiendo durante todos estos años en que anduvimos de gira.

Todo comienza con una canción. Suena fácil, ¿no? “traigan canciones y vamos viendo hacia donde se dirige el disco”. Es la única manera que entiendo que se puede trabajar. Sin canciones no hay nada.

Hay mánagers que comienzan a hacer planes de gira para grupos o artistas que aún no tienen material nuevo. No digamos un disco completo, ¡una rola! Claro, se puede vivir del recuerdo, sacar del baúl los discos anteriores y tocarlos completitos, de principio a fin, en el orden que están editados. No es mala idea. Ya lo hicimos dos veces. Y podríamos hacerlo tres o cuatro. Resulta divertido, tanto para nosotros como para nuestro público.

El asunto es que las canciones nuevas, esas melodías con letra, no nos dejan descansar. Y las queremos compartir.

Ojalá que estas nuevas propuestas, cuando las escuchen, conecten con el público. Y si no, espero que cada canción encuentre a la persona correcta.

Para mí, eso es suficiente.

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