Tiempo transcurrido

Desde hace muchos años tengo la teoría de que si mis compañeros y yo no hubiésemos formado el grupo Café Tacvba, Juan Villoro lo habría inventado. Nuestra historia parece un cuento del libro Tiempo transcurrido: unos satelucos sienten la necesidad de sacar a flote la ...

Desde hace muchos años tengo la teoría de que si mis compañeros y yo no hubiésemos formado el grupo Café Tacvba, Juan Villoro lo habría inventado.

Nuestra historia parece un cuento del libro Tiempo transcurrido: unos satelucos sienten la necesidad de sacar a flote la mexicanidad que tienen enterrada por vivir en un lugar tan gabacho. Monsiváis decía que los de Ciudad Satélite somos la primera generación de gringos nacidos en México. Cuanta razón tenía.

Un grupo de rock que dice no serlo; que usa una caja de ritmos como Kraftwerk y no batería; que se visten de manta y huaraches mientras caminan en el centro comercial, que alguna vez fue el más grande de Latinoamérica: Plaza Satélite. Todo está más cerca de la ficción que de la realidad.

Pero si bien, Juan Villoro no inventó a Café Tacvba no dudo que tuvo mucha influencia en su formación. Tiempo transcurrido es un libro que leímos mucho antes de formar el grupo. Estoy seguro de que nos enseñó una lección muy importante: que una banda no sólo se junta a ensayar y ya, sino que debe tener un concepto, una historia, un estilo. Que debe surgir de la imaginación.

Recuerdo comentar con Rubén sobre varios cuentos y sus personajes ahí incluidos: la banda Fusifingus Pop (¡qué gran nombre!); sobre Toño, Nabor y Alvarito caminando por las calles de Lindavista vestidos como Bolan, Bowie y Alice Cooper. Pensabamos que la Madonna de Guadalupe era como Café Tacvba (o viceversa) mostrando sus raíces mexicanas, como pretendíamos nosotros, como lo hacía la Maldita Vecindad, como los Caifanes; vaya, como toda nuestra generación. Había una inquietud por descubrir qué era el rock mexicano y cómo debía ser. Juan Villoro no formó su banda de rock, pero nos dio sus cuentos como un mapa.

Quizá nadie fue consciente de ello en su momento, pero todos aportamos nuestro granito de arena para conformar esto que se llama rock nacional. Puede que a algunos no les guste el resultado. Ni modo, cada país tiene el rock que se merece.

Muchos de los personajes en Tiempo transcurrido responden con una propuesta mexicana a lo que les viene de afuera. Es una reacción natural del roquero azteca y, siendo Villoro un roquero de corazón, hizo lo mismo que nosotros: inventar ese rock mexicano que no se deja asir, atrapar.

Ahora, Juan Villoro es el frontman de una banda. ¡Por fin! Y de una muy buena: Alfonso André, en la batería; Federico Fong, en el bajo; Javier Calderón, en la guitarra, y Diego Herrera, en los teclados. Ellos tocan mientras Juan nos lee sus cuentos. En el disco en vivo que grabaron, llamado Mientras nos dure el veinte, que viene incluido en esta nueva edición de Tiempo transcurrido (Fondo de Cultura Económica, 2015), se siente a Juan Villoro muy desenvuelto, es un frontman que bromea con su público, que se entrega a lo que nos está contando y nos lleva de la mano en un recorrido poético musical por la Ciudad de México.

En el set list, el orden de canciones, hay de todo: es un gran show. Están los hits: el cuento de Madonna de Guadalupe, el de los glitters en Lindavista, el de Fonzy Asshole en el Pedregal.

También hay un cover: un poema de Pablo Neruda, Oda al aire, ¿nos venderán también el aire como lo hacen con el agua?

Hay material nuevo, textos que no vienen en el libro, derribando la creencia de que en un concierto el público no soporta nada que no haya escuchado antes. Es un viento fresco escuchar Los misterios de la radio y, por supuesto, la ¡otra!, ¡otra!, un encore magnífico, el monólogo de un taxista contándonos cómo es la capital de Illinois, en el cuento que lleva el nombre de Chicago. El disco lo escucho una y otra vez, tanto, que ya me dieron ganas de verlos en vivo.

Así que la pregunta obligada es: ¿cuándo empiezan la gira?

Temas: