El TRI
Mientras en el DF cerca de 80 mil personas se congregaban para ver a The XX, a Phoenix y a otras 20 bandas extranjeras en el Corona Capital, yo me lancé a Puebla, en donde se llevaba a cabo una de las fechas de la gira Rockampeonato Telcel, para ver la presentación de Un ...
Mientras en el DF cerca de 80 mil personas se congregaban para ver a The XX, a Phoenix y a otras 20 bandas extranjeras en el Corona Capital, yo me lancé a Puebla, en donde se llevaba a cabo una de las fechas de la gira Rockampeonato Telcel, para ver la presentación de Un Día de Octubre.
Tenía ganas de ver cómo recibía la gente al grupo ganador del Rockampeonato 2012, pues estuve involucrado en la producción musical de su disco junto con Renato del Real. También quería ver a los otros grupos que han estado en esta gira: Torreblanca, Bomba Estéreo y, como cabeza de cartel, El TRI.
A Un Día de Octubre les fue muy bien, lo cual me dio gusto, pero la noche se volvió todavía más especial, pues El TRI cumplía, exactamente ese sábado 12 de octubre, 45 años de rockanrolear.
Three Soul In My Mind tocó por primera vez el 12 de octubre de 1968, con un repertorio de cóvers de blues en inglés. Después de 45 años, con cambio de nombre e integrantes, siempre liderados por Alex Lora, es la banda de rock mexicano más importante de nuestra historia, pues decidió dejar de cantar en inglés para comunicarse con su público, tocando en hoyos funkies durante toda la década de los 70, para, a mediados de los 80 con el boom del rock en español, llegar a todos los estratos sociales con su disco Simplemente.
Yo los descubrí en la secundaria oficial 94, esa que está en Naucalpan, pegadita al Periférico. Muchos de mis compañeros traían un look muy distinto al mío. Los pantalones del uniforme los arreglaban para que les quedaran de tubo y traían unas botas Flexi, y unos peinados que los definían como chavos banda. Ellos escuchaban al Three Souls. Fue a mi hermano a quien un amigo le prestó dos de sus discos: el 15 grandes éxitos y La devaluación, también conocido como No hay quinto malo. Uno de los acetatos estaba manchado con Coca-Cola (en realidad era Cuba) y lo tuvimos que lavar con jabón para poder escucharlo. Quique y yo nos aprendimos todas las canciones y las cantábamos. Después, cuando aprendimos a tocar guitarra, las sacamos de memoria, pues los discos habían regresado a su dueño.
Crecí escuchando al Three Souls y después al TRI, tengo varios de sus discos y aunque me faltan muchos (son como 40) me aprendo las canciones nuevas sólo con escucharlas una vez. Lo extraño es que, siendo una banda que me gusta, son contadas las veces que he tenido oportunidad de verlos en vivo, así que estaba feliz de poder ir a Puebla, ciudad de la que es oriundo Lora, para verlo en acción en el escenario.
Estaba yo en la puerta del camerino saludando a los músicos de El TRI cuando apareció Alex, a quien traían de un lado a otro viendo a periodistas. Después de saludarme de abrazo, me dijo como si continuara una conversación que no teníamos: ya no quiero más pinches entrevistitas. Me cagan las entrevistitas, yo lo que quiero es rockanrolear y desapareció dentro de su camerino.
Cuando sea grande, quiero ser como él, me quedé pensando esa frase tan sobada, que a veces la gente utiliza muy a la ligera. Yo lo pensaba en serio, y más cuando, unas horas después, cuando ya había tocado Torreblanca, Un Día de Octubre y Bomba Estéreo, Alex se subió al escenario con su grupo a rockanrolear.
¿Quién no quisiera que a los 60 años de edad un público de veinteñeros celebre cada una de tus canciones, cada uno de tus albures y chistes, cada una de tus ocurrencias? A mí, les soy sincero, sí me dan ganas. Quiero llegar a esa edad, ruqueando y roqueando.
Alex Lora es un showman y lo sabe. Es el frontman del rock mexicano por excelencia. Tenía al público asistente en la palma de su mano, cantándole hits y canciones nuevas.
El domingo 20 El TRI se presenta en la Arena Ciudad de México para celebrar sus 45 años de rock and roll. Seguramente tocarán muchas de sus primeras canciones: Chavo de onda, Oye cantinero, Abuso de autoridad, Larga experiencia, Perro negro y callejero y tal vez hasta Todo tiene una razón, ninguna de las cuales tocó en Puebla.
Ya me estaba poniendo triste porque una de mis canciones favoritas en la actualidad, que casi he adoptado como himno, no la habían tocado. Para mi felicidad fue la última rola del encore: mi vieja me dice que todo lo que hago, que todo lo que hago, que todo lo que hago está mal, y yo no sé por qué...
Neta que cuando sea grande quiero ser como Alex Lora.
