“Relación fenomenal”
El inquietante Donald Trump cumple amenazas. Aquellos inmigrantes indocumentados —11 millones, la mayoría mexicanos— que hayan violado la ley estadunidense, aun con alguna infracción menor como podría ser un incidente de tránsito, serán sujetos de detención y hasta deportación, incluyendo a quienes de acuerdo al criterio de los agentes migratorios, supongan una amenaza para la seguridad del país.
Es por demás preocupante la repercusión de las resoluciones de Trump, de algún modo la historia tiende a repetirse. Así como Hitler inició triunfal su pretensión por establecer un imperio ario que abarcara desde Alemania hasta los Urales, Trump, soberbio, arremete en su desvarío por hacer grande a Estados Unidos nuevamente. De proseguir Trump enfrentándose a tribunales y destituyendo magistrados, desdeñando a sus propios servicios de inteligencia, abandonando acuerdos y tratados comerciales internacionales, enfrentándose a Google, Apple y Facebook, a cadenas de televisión y a la media informativa, la prensa más poderosa del mundo, irritando a la Unión Europea, justificando a Putin, ofendiendo a líderes de países como México, China y Australia, prohibiendo la entrada a refugiados y a inmigrantes de siete países de mayoría musulmana, insisto, de proseguir Trump desafiando a todo y a todos desde la ya transformada en Casa Dorada, lo más probable es que sus delirios de grandeza, su “hubris” —la arrogancia grosera de quienes ostentan el poder— terminen costándole caro al pueblo estadunidense.
Tengamos en la mira la influyente presencia de Stephen Bannon, director de estrategia y principal asesor de Trump —su Goebbels—, señalado extremista, racista, xenófobo, antisemita, apocalíptico instigador que ha coadyuvado a dirigir la ira de la frustrada clase trabajadora blanca contra migrantes latinos, específicamente mexicanos. “Es la guerra. América, está en guerra. Estamos en guerra”. Bannon cree que ha llegado el momento del despertar de los blancos, de los Hijos del Sol. Bannon encabeza el equipo norteamericano sobre el TLC y la política migratoria. ¿Buen presagio?
Para dar cumplimiento a las referidas disposiciones incluidas en dos distintos memorandos, serán contratados 15 mil agentes adicionales, se construirán nuevos centros de detención, se acelerarán los procesos de deportación y el retorno de migrantes capturados a México, “cual sea su nacionalidad”. El canciller Luis Videgaray advirtió que México no aceptará a ninguna persona deportada de Estados Unidos con nacionalidad distinta a la mexicana y que México no tiene por qué aceptar disposiciones unilaterales impuestas de un gobierno a otro. “No lo vamos a aceptar”.
Quienes parecen ser excepción, son los más de 750 mil menores llamados dreamers que llegaron sin papeles, pero asisten a la escuela, beneficiados del programa de Acción Diferida por los Llegados en la Infancia —DACA— aprobada en 2012 por el presidente Obama. Nuestro embajador designado para EU, Gerónimo Gutiérrez, declaró que dichos memorandos son motivo de preocupación y una cosa muy seria para México. El líder demócrata en el Senado estadunidense, Charles Schumer expresó: “Es indignante e inaceptable que el Servicio de inmigración y Aduanas —ICE— dirija sus esfuerzos a arrestar a familias inmigrantes inocentes que contribuyen a nuestro país y trabajan para alcanzar el sueño americano”. The Washington Post criticó dichas medidas migratorias como un acto de crueldad contra las comunidades de inmigración, así como The New York Times señaló que tales disposiciones abrirán la puerta a injusticias, además de representar un ataque a los valores estadunidenses.
Nuevamente, previo a reuniones de alto nivel entre los gobiernos de Estados Unidos y México viene el porrazo, para luego darnos atole con el dedo. El secretario de prensa de Trump, Sean Spicer declaró: Tenemos una relación muy saludable y robusta con el gobierno mexicano… la relación es fenomenal ahora y creo que hay un diálogo increíble y sólido entre nuestras dos naciones. ¿Qué fumó Mr. Spicer? Tan fenomenal es la relación que el siempre diplomático Trump agregó que no es importante que su relación con México sea buena, si es la única forma de conseguir sus objetivos en materia económica y migratoria.
La compartida y cordial conferencia de prensa entre los secretarios Videgaray y Osorio Chong de México y el secretario de Estado, Tillerson y Kelly, de Seguridad Nacional, de Estados Unidos, significó un probable primer paso para superar agravios, preocupaciones e irritación, en un complejo momento de nuestra necesaria convivencia, asumiendo que el camino para construir acuerdos es largo, acordando destrabar diferencias alcanzando decisiones compartidas. Quedó de manifiesto que no habrá repatriación masiva y las deportaciones serán por la vía legal, sin recurrir a fuerzas militares.
Una luz en el túnel en el rescate de nuestra relación con Estados Unidos. ¿Cooperará Trump?
