Reparar las ventanas rotas
La Teoría de las Ventanas Rotas —precedente de la Teoría de Tolerancia Cero— sostiene que desde un punto de vista criminológico, el delito se produce mayormente en zonas de descuido, donde la suciedad y el desorden imperan. Consideremos un edificio con una ventana rota, si la misma no se repara, los vándalos tenderán a romper unas cuantas más, luego quizás irrumpan en el edificio y si éste se encuentra abandonado es posible que lo ocupen ellos.
La autoridad debe enfrentar las inconformidades sociales antes de que se desborden. Los problemas deben atacarse en cuanto surgen.
La autoridad es responsable de garantizar el orden, protegiendo los derechos de sus gobernados, en el entendido de que el derecho de un grupo a manifestarse no justifica transgredir el derecho de todos los demás. Qué mejor ejemplo de ingobernabilidad e incompetencia, que el gobierno de Guerrero haya suspendido 36 órdenes de aprehensión contra integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero —CETEG— porque llevarlas a cabo “incendiaría absurdamente” el estado.
Tras tolerar en exceso los desmanes de la CNTE, finalmente la autoridad lanzó un ultimátum en voz del secretario de Gobernación, advirtiendo que se ha agotado el tiempo de los bloqueos en Oaxaca y Chiapas, por lo que en breve habrán de tomarse medidas para permitir el tránsito en vías estratégicas de dichas entidades. Los voceros de la CNTE respondieron al señor Osorio Chong: “Es un acto más de provocación de este gobierno para justificar un acto más lesivo de represión”.
En tanto, el diálogo entre Gobernación y la CNTE se da por goteo, acompañado de reiterados pliegos petitorios, ampliados por parte de la Coordinadora, exigiendo invariablemente la derogación de la Reforma Educativa. Por lo pronto esta minoritaria disidencia magisterial —CNTE con 100 mil miembros y SNTE con un millón 300 mil aproximadamente— declarada “en alerta máxima”, extiende su paro indefinido proclamado el pasado 15 de mayo —54 días sin clases— manteniendo bloqueos carreteros, de vías férreas y comercios, plantones, marchas, obstrucción del ya caótico tránsito y arreciando protestas. Dialogar con infractores consuetudinarios de la ley, alborotadores callejeros ausentes de las aulas escudados en su título de maestros —maestros del desorden—, en lugar de aplicarles la ley, propicia que aumenten los ventanales rotos, que dichos alborotadores radicalicen sus acciones. El pasado martes se realizaron 67 protestas simultáneas en la Ciudad de México, 252 escuelas —de cuatro mil 200— de educación básica cerraron. Anteayer miércoles fueron cuatro manifestaciones, intentando llegar al Zócalo capitalino, con el cierre de 114 escuelas.
Somos rehenes de nuestras palabras, máxime lo son quienes gobiernan. Palabra incumplida desvaloriza. Decir que se ha acabado el tiempo de bloqueos es porque definitivamente existe un plan de acción al respecto. Declarar el fin de los gasolinazos, la reducción de tarifas de electricidad, el tránsito fluido por la Autopista del Sol o que el gobierno de la República no caerá —ya cayó— en provocaciones conlleva el riesgo del desprestigio por incumplimiento.
Uno de los principales efectos de la emboscada de Nochixtlán — enigma urgente de resolver, ahora responsabilidad de la PGR— es haber frenado en seco la campaña emprendida desde la SEP por aplicar la Reforma Educativa. Ipso facto las puertas de Gobernación —cerradas por más de un año— se reabrieron a los líderes de la CNTE a fin de entablar el antes negado diálogo, diálogo de sordos porque lo que uno pide, el otro no lo puede otorgar. El mismo presidente Peña confirmó a la Coordinadora que derogar la Reforma Educativa no está en manos del Ejecutivo federal. El secretario de Gobernación le solicitó a la CNTE “respetuosamente” entablar un diálogo con la SEP en torno al modelo educativo. Por su parte, la CNTE prosigue con su encomienda de fastidiar la vida de millones de personas más preocupadas por resolver sus propios pendientes.
El SNTE, el mayoritario y genuino sindicato de trabajadores de la educación, finalmente dio señales de vida, exigiendo a la autoridad federal replantear la implementación de la Reforma Educativa, accediendo el secretario Nuño a establecer una inmediata mesa de diálogo para tales efectos. Bien, que la mayoría representativa se inconforme y mediante un razonado diálogo obtenga lo conducente a favor del gremio que representa.
El no haber reparado en su momento las ventanas rotas por violentos y minoritarios disidentes magisteriales, confronta ahora al gobierno con un envalentonado grupo radical cuyas pretensiones rebasan lo posible y emplazan a una indeseable y peligrosa ruptura institucional.
