Ciudad de la acechanza
A desalojar avenidas y calles de la Ciudad de México, a suspender actividades, a dejar la pista libre al contingente de hombres del campo en esta ocasión provenientes de 20 distintos estados de la República, para que algunos a pie y otros en camiones, tractores y ...
A desalojar avenidas y calles de la Ciudad de México, a suspender actividades, a dejar la pista libre al contingente de hombres del campo —en esta ocasión— provenientes de 20 distintos estados de la República, para que algunos a pie y otros en camiones, tractores y caballos se desplacen por las principales arterias capitalinas, manifestándose contrarios a las ya aprobadas leyes secundarias de la Reforma Energética, a la vez que demandando el establecimiento de un nuevo pacto rural.
A ceder los accesos carreteros a la Ciudad de México, así como los carriles del periférico frente al Toreo de Cuatro Caminos a conductores de camiones y tráileres, también de distintos puntos del país, que intentan presionar al gobierno para la flexibilización del programa Hoy No Circula, para poder transitar por arterias principales de siete a nueve am, solicitar la disminución de precios de combustibles y principalmente denunciar la extorsión de la cual son víctimas por parte de policías federales en las carreteras.
Ninguna ley aprobada mayoritariamente será derogada por presión de grupos discordantes, ¿ha visto usted a un árbitro retractarse de un penalti ya marcado? Sin embargo, los manifestantes en cuestión justifican razonables puntos relacionados con probables quebrantos que les podrían ocasionar las recientes leyes autorizadas en su sector, además del hartazgo por una serie de irregularidades acumuladas y hasta la fecha no resueltas ¿Era necesario llegar a las presentes instancias y que la autoridad se vea presionada a instalar mesas de negociación con los quejosos?
Desquiciar aún más el ya caótico tránsito citadino en defensa del sacrosanto derecho de manifestación es perjudicar cuando menos a 100 habitantes por cada uno que se inconforma. En favor de las mayorías deben regularse —nuevamente— las marchas, las cuales requerirían de autorización previa solicitada al menos 72 horas antes del evento y estableciendo horarios, éstas no deberían conducirse por vialidades primarias ni de un solo sentido y habría de avanzar por un carril único.
En el entendido que la autoridad es para ejercerse y que a grandes males, grandes remedios, consideremos que deben aplicarse certeras medidas para mitigar el agobiante tránsito capitalino.
En principio, hemos de precisar que la razón de existir de los verificentros es impedir la circulación de vehículos contaminantes, independientemente del modelo de que se trate. Ni todos los vehículos “viejos” contaminan ni todos los recientes están exentos de hacerlo.
Una medida concreta para paliar el tráfico citadino sería escalonar horarios laborales, racionando así la circulación vehicular, disminuyendo las llamadas horas pico.
Otra acción a seguir sería la construcción de estacionamientos subterráneos, por ejemplo bajo el parque Lincoln de Polanco o el parque México —San Martín— de la Condesa, lo que atenuaría el transito en dichas zonas, a la vez que contribuiría a bajar los índices de contaminación causados por autos en circulación buscando espacio para aparcar. De ningún modo se afectaría la sobrevivencia de árboles y jardines, argumento esgrimido por vecinos contrarios al proyecto.
Añadamos la conveniencia de instituir un manifestódromo, dotado de las instalaciones y tecnología requeridas para la transmisión de los distintos eventos allí llevados a cabo. Esta propuesta no prospera por el simple hecho de que dejaría de entorpecerse el habitual ritmo urbano; la intención de los marchantes es fastidiar, ya que sus derechos humanos se los permite.
Según el ranking de Calidad de Vida 2014, elaborado por la consultora Mercer, en el escalafón de 223 urbes del mundo, la Ciudad de México ocupa el sitio 122, el último de la región de América del Norte.
Obtendrá mejores resultados a todo nivel el jefe de Gobierno más preocupado por sus gobernados que por su futuro político. ¿Ciudad de la esperanza o de la acechanza?
*Analista
