De ordinario a extraordinario

Los periodos legislativos inician con la cautela propia del explorador que palpa el terreno en busca del idóneo aliado para la consecución de sus particulares intereses. Luego de fintas, regateos y trueques, ya con la premura del tiempo y a modo de presión, las distintas bancadas suelen abandonar la mesa de negociaciones...

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José Rubinstein 02/05/2014 01:53
De ordinario a extraordinario

para quienes nuestro periodo ordinario de labores abarca prácticamente todos los días hábiles del año, vemos con recelo —y un dejo de envidia— a diputados y senadores cubrir su tarea legislativa en un periodo ordinario de escasos cinco meses del año, lapso excepcionalmente prorrogable, denominado periodo extraordinario. Si verdaderamente la intención es mover a México, admitamos que la abultada agenda legislativa requiere ser resuelta por un Congreso de la Unión de tiempo completo. El celebrado éxito del Pacto por México es engañoso en tanto no culmine la aprobación de las respectivas leyes reglamentarias de las reformas constitucionales.

Generalmente, conforme el reloj marca las últimas horas del periodo legislativo, las discusiones, enconos y diferencias abismales entre partidos se esfuman y como si se tratara de la chistera de un mago, fluyen acuerdos, se aprueban atoradas leyes, surgen sonrisas y abrazos de despedida: “Hasta dentro de varios meses compañero.”

Los periodos legislativos inician con la cautela propia del explorador que palpa el terreno en busca del idóneo aliado para la consecución de sus particulares intereses. Luego de fintas, regateos y trueques, ya con la premura del tiempo y a modo de presión, las distintas bancadas suelen abandonar la mesa de negociaciones para luego pactar en privado con su contraparte en turno, cediendo y consiguiendo. Imaginen, hasta el mayoritario PRI la pasada semana se levantó de la mesa de negociaciones de la reforma político-electoral.

En el epílogo del periodo de sesiones apenas concluido antier, la Cámara de Diputados, apresuradamente, con errores, un artículo en blanco y sin presentar reservas, avaló la ley secundaria sobre competencia económica. Sin embargo, las leyes relativas a la reforma político-electoral, forzosas para organizar las próximas elecciones de 2015 y darle certeza al recién creado INE, quedaron pendientes en el Senado, por lo que se instalará un periodo extraordinario la primera quincena del presente mayo.

Quedan también pendientes las leyes secundarias correspondientes a la Reforma en Telecomunicaciones, discusión pospuesta para fin de mayo o principios de junio. Igualmente quedan por examinar entre otras, la ley ferroviaria, la pensión universal para ancianos, el seguro de desempleo y órgano anticorrupción, regulación de candidaturas independientes, así como la relativa a propaganda gubernamental. En cuanto a la Reforma Energética, en la agonía del periodo de sesiones, los secretarios de Energía y de Hacienda anunciaron el envío al Senado de las 21 leyes secundarias en materia de energía, de las cuales las referentes al tema fiscal serán enviadas a la Cámara de Diputados para que sea la Cámara de origen. Dichas postergadas leyes secundarias que debían ya haber sido discutidas y aprobadas, serán analizadas hasta la segunda quincena de junio. Y ya estando por apagar las luces camarales, también el último día de sesiones fue ratificado el responsable de la Comisión de Hidrocarburos, además de la meteórica propuesta y aceptación de los siete nuevos comisionados del IFAI. Efecto de la partidocracia: sobre dichos nombramientos queda la sensación de haberse cubierto cuotas de partido y criterios de cercanía política.

A partir de cuándo cada partido político vota en zigzag, sin dogmas ni principios, aliado al adversario que en su momento conviene, por igual el PRI alcanza mayoría gracias al PAN que al PRD, obviamente otorgando a uno y a otro apreciadas concesiones. Es así como el PAN apoyó al PRI en la Reforma Energética y el PRD en la político-electoral. En esta ocasión, ante la discusión de las leyes secundarias en materia energética, el PAN condiciona su apoyo a que previamente sean aprobadas las leyes relativas a la reforma político-electoral y a la de telecomunicaciones. Ahora lo no alcanzado en lo ordinario habrá de lograrse en lo extraordinario.

                *Analista

                jrubi80@hotmail.com

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