Razón compartida

COMPARTIR 
José Rubinstein 07/03/2014 03:02
Razón compartida

El transcurrir del tiempo suele convertir a amigos en enemigos y viceversa. Los implicados en todo conflicto se justifican en la certeza de la legitimidad.

El hecho fortuito que detonó la Primera Guerra Mundial fue el asesinato en junio de 1914 en Sarajevo, del archiduque Francisco Fernando de Austria. Los aliados de la Triple Entente contra las potencias centrales de la Triple Alianza. Setenta millones de combatientes, con más de nueve millones de vidas sacrificadas.

La mayor contienda bélica de la historia, la Segunda Guerra Mundial, fue iniciada en septiembre de 1939 con la invasión a Polonia por parte de Alemania. Conflicto que involucró a la mayor parte de naciones del mundo, incluidas todas las grandes potencias. Más de 100 millones de militares movilizados, con el fatídico saldo de entre 50 y 70 millones de víctimas.

Noticia del diario, la narración sobre atentados y crímenes en distintos sitios del orbe. Lo increíble es que más nos tardamos en dar la vuelta a la página que en lamentar y alcanzar a dimensionar la trascendencia de dichos sucesos.

Es ahora en Ucrania donde se gesta una serie de acontecimientos que podrían desatar un conflicto armado a nivel internacional de impredecibles resultados. El duro presidente ucraniano Viktor Yanukóvich, quien en 2010 se impuso a su acérrima rival Yulia Timoshenko, líder del bloque prooccidental, a quien en 2011 encarceló por supuesta malversación de fondos, en dos ocasiones ofreció firmar un tratado de adhesión a la Unión Europea y, en ambas, desistió de cumplir su palabra. Sucede que Rusia prometió apoyar económicamente a Ucrania si ésta renunciaba a sus aspiraciones proeuropeistas. Rusia ha proveído a Ucrania de gas con un descuento de hasta 35% de su valor. La deuda de Ucrania con Moscú por tal concepto es de casi dos mil millones de dólares. La mitad del gas que Rusia exporta a Europa transita por Ucrania. Como consecuencia de la indecisión de Yanukóvich de rubricar su adhesión a la UE, aunado al recrudecimiento de la crisis económica en Ucrania, las manifestaciones callejeras se intensificaron, llegando a exigir también la renuncia de Yanukóvich. Fue apenas en febrero pasado tras una manifestación que arrojó 82 participantes asesinados, que el Presidente ucraniano aceptó convocar a elecciones anticipadas. Aun así, Yanukóvich se refugió en la Federación Rusa, y Ucrania proclamó un nuevo gobierno interino proclive a Yulia Timoshenko, quien fue liberada, y posiblemente contienda por la Presidencia.

Rusia desplegó tropas hacia Crimea, república ucraniana autónoma cuya población es mayoritariamente rusa y que apenas ayer ha decidido unánimemente su incorporación a Rusia. Putin se muestra más que dispuesto a incrementar su ayuda económica a Ucrania, mientras que en la puja, la UE ofrece financiamiento por 11 mil millones de euros al nuevo gobierno de Ucrania. Estados Unidos anunció un subsidio de mil millones de dólares a Ucrania para energía, así como emprender acciones para aislar económicamente a Rusia.

Rusia tiene sobradas razones para preservar su predominio en su propia zona geográfica. Para la UE, que ya incorporó a Lituania y Letonia, Ucrania, región con salida al Mediterráneo, representaría a un estratégico miembro. Estados Unidos, actuando como primera potencia mundial, se inclina por una Ucrania prooccidental.

Tal parece que el conflicto es esencia humana. La razón está de nuestra parte y lo está, pero igual el de enfrente tiene sus genuinas razones. Lo terrible es que en nombre de la razón, que no es única ni universal, los gobernantes en turno expongan la vida de seres humanos ajenos a todo conflicto, quienes finalmente si mueren será por la patria. Y mañana que los gobernantes del momento piensen de forma distinta, también dispondrán de suficientes vidas para ofrendar en nombre de la patria.

                *Analista

                jrubi80@hotmail.com

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red