“No se rindan, yo no lo haré”

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José Rubinstein 21/02/2014 01:40
“No se rindan, yo no lo haré”

Sin título universitario. Intentó un golpe de Estado y fracasó. En prisión escribió un libro y aumentó su popularidad. Llegó al poder mediante elecciones democráticas. Creó un grupo de voluntarios civiles armados bajo el mando directo del Presidente. Se vinculó con regímenes totalitarios. Desarrolló el complejo de mesías responsable de la salvación de su pueblo. Gran orador distinguido por descalificar a sus adversarios.

Cualquier similitud de las referencias anteriores con Hugo Chávez es válida, sin embargo, éstas corresponden a Adolfo Hitler.

Ante el cuestionamiento sobre si los actos de repudio contra el gobierno de Nicolás Maduro hubiesen ocurrido estando Chávez en el poder, la rotunda respuesta es no pero sí. El fondo no tiene remedio, llega el momento en que la basura ya no cabe bajo la alfombra. En cuanto a la forma, Chávez hubiera encontrado alternativas para paliar el descontento,  actuando menos visceral, menos brutal, evitando el camino sin retorno.

La capacidad instalada de Nicolás Maduro frente a la de su antecesor es infinitamente menor, su fantasioso histrionismo, los paranoicos complots internacionales, las disfrazadas apariciones que merodean en su mente. Todo ello, configura a un inmaduro heredero montado en un tobogán próximo a estrellarse en el piso.

Conmueve Venezuela, productor y exportador petrolero por excelencia inmerso en un inmerecido drama, convertido en el segundo país —sin guerra— más violento del mundo, con una inflación en caída libre que en 2013 fue de 56.2%, con presión y represión hacia la libre empresa, con cada vez mayor escasez de víveres, incluso de papel, desde el higiénico hasta el necesario para imprimir periódicos. Y si el pueblo decide salir a las calles a clamar ¡Ya basta!, la respuesta oficial no se hace esperar. El fascista complot internacional contra la Revolución Bolivariana debe ser aplacado con rigor, arrestando y torturando a estudiantes sediciosos, atacando y despojando a periodistas, acusando de traidores y golpistas a ciudadanos que protestan.

Henrique Capriles y Leopoldo López, compañeros y luchadores sociales desde su juventud han destacado como los principales oponentes al régimen que gobierna Venezuela. Leopoldo López —42 años— con maestría en políticas públicas en la Kennedy School de Harvard, coordinador del opositor partido Voluntad Popular y alcalde de Chacao — 2000 a 2009—, jefe de la campaña presidencial de Capriles, a quien le reclama su fría reacción ante el despojo consumado por Maduro, radical, partidario de tomar las calles, convocante a la manifestación del pasado 12 febrero en Caracas donde los enfrentamientos con la autoridad arrojaron tres muertos,  más de 100 heridos y decenas de detenidos.

Tras dichos disturbios, un airado Maduro exclamó que una corriente nazi fascista quiere llenar de sangre el país, procediendo a exigir la inmediata aprehensión de Leopoldo López por homicidio intencional calificado, terrorismo, lesiones graves, incendio de edificios públicos, daños a propiedad pública, delitos de intimidación pública, instigación a delinquir y delitos de asociación.

La disidencia es parte inherente de la democracia. En el chavismo quien difiera públicamente del régimen, en automático se convierte en nazi y fascista. El nazismo es una doctrina política e ideológica de carácter totalitario, nacionalista y expansionista, además de racista y antisemita. El fascismo es una forma de gobierno autoritario. Entonces ¿a quién aplican mejor ambos términos, a los que salen a las calles queriendo ser escuchados o al régimen represor?

El irreflexivo Nicolás Maduro se metió en un atolladero. Si sacrifica al hoy preso Leopoldo López, surgirá la inspiración de un mártir justificante de un levantamiento definitivo. Si libera a Leopoldo López posiblemente esté liberando a su sucesor en el Palacio de Miraflores.

La consigna lanzada por Leopoldo López: No se rindan, yo no lo haré.

                *Analista

                jrubi80@hotmail.com

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