El milagro de Davos

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José Rubinstein 24/01/2014 02:28
El milagro de Davos

El Foro Económico Mundial —FEM— reúne cada fin de enero en Davos, Suiza, a prominentes líderes políticos y empresariales a nivel mundial, creando un debate enfocado a políticas prometedoras para el desarrollo, considerando el interés supremo de mejorar el nivel de vida a escala global.

En vísperas de la celebración de la reunión del FEM correspondiente al presente año, la ONG Oxfam anticipó su informe “Gobernar para las elites”, el cual es presentado oficialmente en dicho foro y en cuyo contenido denuncia la excesiva concentración de la riqueza mundial en pocas manos; 85 personas acumulan tanta riqueza como tres mil 570 millones de gentes de la población mundial;  la mitad de la riqueza mundial está en manos de 1% de la población de todo el orbe. Dicha relación no incluye la considerable riqueza oculta en los distintos paraísos fiscales. Afirma Oxfam: “Las élites económicas están secuestrando el poder político para manipular las reglas del juego económico, que socava la democracia”.

La concentración del capital en pocas manos se ha venido agudizando a nivel global. Posterior a la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos, 95% del crecimiento ha sido absorbido por 1% de la población. En cuanto a Europa, el costo financiero de las medidas asumidas para estimular la economía a lo largo del último lustro es menor a los ingresos alcanzados por los diez principales capitalistas  del continente.

Prevalece la generalizada percepción de que las leyes fiscales favorecen a quienes más tienen, a través de la desregulación y opacidad financiera, en la protección de paraísos fiscales, en la reducción de impuestos a mayores rentas o en recortes de gastos en servicios e inversiones públicas. Oxfam demanda asumir medidas radicales para eliminar los paraísos fiscales, hacer públicas las inversiones en empresas y fondos, respaldar sistemas fiscales progresivos, que los gobiernos destinen los impuestos a servicios públicos, sanitarios y educativos y, finalmente, fomentar el pago adecuado de salarios a cargo de las empresas.

Apenas se difundió el Informe Oxfam, el mismísimo papa Francisco dirigió un mensaje a las personalidades reunidas en Davos, denunciando al capitalismo extremo, convocando a una nueva mentalidad política y económica que termine con la exclusión social en el mundo entero, dentro de un enfoque ético verdaderamente humano. El Papa exhortó a los poderosos del mundo a efectuar un acto de responsabilidad que ponga fin al hambre y a la pobreza universal: “Les pido que se esfuercen para que la humanidad se sirva de la riqueza y no sea gobernada por ella”.

Y por si fuera poco, en insólita y por demás relevante actitud, el Foro Económico Mundial fue inaugurado con un mensaje del papa Francisco, en la voz del cardenal Peter Turkson. El mensaje aborda los ya referidos conceptos relativos a la desigualdad social sintetizados en la siguiente frase: “El crecimiento de la igualdad requiere procesos encaminados a una mejor distribución de la riqueza, la creación de fuentes de empleo y una promoción integral de la mentalidad de asistencia”.

Asistimos a un parteaguas histórico de formidable trascendencia. Bajo el mismo techo, líderes materialistas y espirituales plantean sus respectivas posiciones con respecto a asuntos concretos que deben ser resueltos en el más acá. El papa Francisco se descubre como un dirigente sensible y pragmático, directo y sencillo, humilde pregonero dispuesto a traspasar los muros de la Iglesia en el afán de acudir en defensa de los desprotegidos, emplazando a aquellos que privilegian el tener sobre el ser.

De considerar en adelante los conceptos éticos y morales planteados por el papa Francisco en las distintas acciones orientadas a mejorar el nivel de vida a  escala global, entonces creeremos en el milagro de Davos.

                *Analista

                jrubi80@hotmail.com

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