Cero tolerancia

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José Rubinstein 20/12/2013 02:46
Cero tolerancia

Phillip Zimbrado, profesor de la Universidad de Stanford realizó en 1969 el siguiente experimento de sicología social: Dejó abandonados dos autos idénticos en la calle, uno en el Bronx, zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, zona rica y apacible de California. El auto estacionado en el Bronx comenzó a ser vandalizado a las pocas horas, el de Palo Alto se mantuvo intacto. A la semana, Zimbrado rompió intencionalmente un vidrio del hasta entonces intacto auto. En poco tiempo se produjo en Palo Alto el mismo efecto que en el Bronx: robo, violencia y vandalismo. Lo anterior significa que un vidrio roto en un auto abandonado transmite la sensación de deterioro y despreocupación, como que se vale todo.

En marzo 1982, el diario The Atlantic Monthly publicó el artículo Ventanas Rotas, teoría desarrollada por James Q. Wilson y George L. Kelling, la cual sostiene que desde un punto de vista criminológico, el delito se produce mayormente en zonas de descuido, donde la suciedad, el desorden y el maltrato imperan. Si se rompe el vidrio de una ventana de un edificio y nadie la repara, pronto estarán rotos todos los demás. Toda comunidad que exhiba signos de deterioro, sin parecer importar a nadie, entonces allí se habrán de generar delitos cada vez más graves. Si toleramos la violencia como actitud normal en el desarrollo de niños y jóvenes, obviamente la misma se acrecentará en su etapa adulta. Si parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la comunidad, dichos espacios serán ocupados por la delincuencia.

La teoría de las ventanas rotas fue aplicada inicialmente en la década de los 80 en el Metro de Nueva York. Se erradicaron grafitis, suciedad, ebriedad, evasiones de pago de pasajes, pequeños robos y desórdenes. Resultado: el Metro se convirtió en lugar seguro.

Rudy Giuliani, alcalde de Nueva York, a partir de 1994 gobernó con base en la teoría de las ventanas rotas aplicando un régimen de tolerancia cero. La estrategia consistió en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitir transgresiones a la ley ni a las normas de convivencia urbana. Resultado: El crimen general descendió 65% y asesinatos 70%. El FBI nombró a Nueva York la ciudad más segura de Estados Unidos.

Quienes habitamos esta estrangulada Ciudad de México compartimos la frustración por un gobierno que se resiste a gobernar y el temor por el alud de consecuencias que dicha inacción arrastrará.

Cumple un año la escalada de violencia provocada por distintos grupos de vándalos, ya sea en su membrete de maestros, sindicalistas, estudiantes, partidistas y hasta anárquicos —lo que esto signifique— que al no ser castigados con rigor, se envalentonan y reinciden con mayor agresividad, al fin que si son detenidos, en unas cuantas horas su movimiento paga la ridícula fianza y son liberados.

Señor jefe de Gobierno: dejar hacer y dejar pasar, solapando los intereses partidistas que lo proyectaron a su actual posición, finalmente lo hará quedar mal con tirios y troyanos. Que mejor ejemplo que la reciente rechifla propinada por las huestes de René Bejarano. La historia le concede la irrepetible oportunidad de encauzar nuestra ciudad. Se requiere principalmente reglamentar marchas y plantones, modificar el Art. 362 del Código Penal del DF para sancionar con penas severas a quienes alteren el orden público, acciones para recuperar el respeto a la autoridad, liberar las calles e impulsar un tránsito fluido. Cero tolerancia, si se rompe un vidrio, que sea reparado antes de que sea incendiado el edificio, mantener la ciudad limpia y ordenada, sin permitir transgresiones a la ley ni a las normas de convivencia urbana.

                *Analista

                jrubi80@hotmail.com

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