Vencer la inmovilidad
Los tiempos de Enrique Peña se iniciaron a tambor batiente, fundados motivos auguraban el despegue económico del país, la oposición se sumó en un Pacto a favor de México, estaban dadas las condiciones para aprobar las ofrecidas reformas estructurales, sin duda, había ...
Los tiempos de Enrique Peña se iniciaron a tambor batiente, fundados motivos auguraban el despegue económico del país, la oposición se sumó en un Pacto a favor de México, estaban dadas las condiciones para aprobar las ofrecidas reformas estructurales, sin duda, había llegado el Me Mo, el llamado Mexican Moment. En tiempo récord se aprobó la reforma educativa, seguida de la de telecomunicaciones. En febrero, la poderosa líder magisterial Elba Esther Gordillo fue apresada por la autoridad, acción congruente con lo advertido por Peña en campaña: “Los recursos de los sindicatos son de sus agremiados, no de sus dirigentes, deben utilizarse en beneficio de los propios trabajadores”.
La división interna entre grupos, tanto dentro del PAN como del PRD, contrarios a la participación de sus respectivos partidos en un acuerdo en el cual figuran como simple comparsa del régimen gobernante, ha afectado el liderazgo de sus dirigencias y amenazado la continuidad del Pacto por México. Lo cierto es que ambos partidos han sabido sacar raja de su aparente docilidad ante un gobierno presto a recompensar el mínimo espaldarazo.
Ya en abril pasado, el PAN acusó al PRI por utilizar programas sociales con fines electorales a favor de sus propios candidatos en elecciones locales. Asimismo en la reciente discusión relativa a la reforma hacendaria, el PAN abandonó el recinto legislativo, facultando que la alianza PRI-PRD sacara adelante dicha reforma. Ya aprobada la reforma financiera, ahora se discute la político–electoral y de sacarla adelante, vendrá la más complicada y transcendental reforma sexenal, la energética. Es en esta tesitura que de repente el PRD decide abandonar el Pacto por México por existir diferencias en la reforma energética, ya que el PRI junto con el PAN buscan acuerdos contrarios a los intereses del país, advierten que no regresarán, a menos que se reponga el procedimiento legislativo y se analicen todos los temas. O sea, se van pero podrían volver, todo depende. En términos prácticos, mientras el Pacto por México logre sostenerse —ahora mismo lo dudamos— y el PRI tenga pareja con quien bailar, las reformas pendientes podrán concretarse. Sin embargo, en tanto no se materialicen las leyes secundarias y exista la voluntad política de acatarlas, contrario a lo que ocurre con la reforma educativa, seguiremos en el limbo.
De nuevo, la realidad se encarga de atenuar expectativas. El pronosticado crecimiento económico para el presente año de 3.5% del PIB ha quedado reducido —hasta ahora— a un pobre 1.2 por ciento. Este dato duro junto a la decepcionante reforma fiscal reduce notablemente la calificación del régimen. El Ejecutivo explica que todo nuevo gobierno experimenta algún ajuste en el gasto público, máxime cuando las condiciones del entorno internacional son adversas.
A partir del pasado 1 diciembre, coincidiendo con el arribo del gobierno de Enrique Peña, las principales calles de nuestra ciudad han sido escenario de violentas marchas y manifestaciones. Maestros de la CNTE, contrarios a la ya aprobada reforma educativa parece que llegaron para quedarse, llevan tres meses ininterrumpidos ejerciendo su derecho a manifestarse. La decepcionante complacencia gubernamental llámese local o federal que no ha sabido o querido ejercer su autoridad ha afectado sensiblemente el grado de aceptación por parte de la agraviada ciudadanía.
Con respecto a la inseguridad, a pesar de haberle bajado el volumen a la lucha contra la delincuencia, la inercia prevalece y los índices no se han logrado abatir. La percepción al respecto es que las reformas aprobadas propicien mayor educación, empleo y oportunidades.
En este primer año sexenal se rompieron inercias, se materializaron estancadas reformas, se enfrentaron oposiciones, se dejaron de alcanzar perspectivas económicas, pero principalmente se venció la inmovilidad.
*Analista
