Moda y desfiguros

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José Luis Vargas Valdez 16/05/2014 01:58
Moda y desfiguros

Las escenas recientes del estado de Michoacán hablan de un desfiguro mayúsculo que se ha generado a partir de la crisis de inseguridad heredada y las capacidades inventivas del gobierno federal.

Hoy encendemos la televisión y vemos que el personaje de moda es Alfredo Castillo Cervantes, comisionado federal para Michoacán. Lo mismo lo podemos  ver por la mañana vistiendo un atuendo de auténtico tenista profesional, que al medio día con traje Armani encabezando funerales de Estado, y por la tarde-noche bajando de un helicóptero con casaca de safari.

Más allá de esas banalidades que inclusive pueden generarle al funcionario la simpatía de algunos, el problema de fondo radica en lo amorfa de la figura legal del cargo que ejerce y ostenta.

Se trata de un nombramiento presidencial no previsto en la Ley Orgánica (APF), y, por lo tanto, sin un asidero legal sólido. Las funciones del decreto de creación del cargo hacen que suplante de facto funciones indelegables tanto para el secretario de Gobernación, como para el comisionado Nacional de Seguridad Pública. Además violentan el régimen constitucional de nuestro sistema, pues trastocan funciones del gobernador constitucionalmente electo.

Esto no es menor, si se considera que en caso de omisiones o incumplimientos graves no está previsto un régimen de responsabilidades y de rendición de cuentas acorde con la relevancia de sus funciones, con lo cual la figura de virrey de Michoacán trastoca por completo la lógica del funcionamiento de la administración pública, basada en pesos y contrapesos.

Por esta razón, en caso de que no llegue a funcionar el experimento que se le ocurrió a Castillo de convertir los grupos ilegales armados (autodefensas) en fuerzas oficiales del orden, la responsabilidad no recaerá en él, sino en quienes legalmente están facultados para velar por el orden público y por la relación entre los estados y la Federación.

No podemos perder de vista que, por más ingenio que exista, las capacidades inventivas no pueden sobrepasar el orden legal. Tampoco podemos olvidar que las leyes aprobadas por el Congreso de la Unión son atemporales y de aplicación estricta,  independientemente del sexenio en que fueron aprobadas.

En ese sentido, es grave que el gobierno federal, con tal de generar una percepción mediática de efectividad y atención a la crisis de Michoacán, opte por violar flagrantemente el artículo 21 constitucional, que lo obliga a sujetarse al Sistema Nacional de Seguridad Pública. Ello, debido a que al haber formalizado la existencia de los grupos de autodefensa, como la Policía Rural, debió de haber observado las bases mínimas previstas en la Constitución para la integración de cualquier corporación policial. Esto es, los requisitos para la selección, ingreso, formación, permanencia, evaluación, reconocimiento y certificación de los integrantes de las instituciones de seguridad pública.

Más paradójico será cuando otros grupos ilegales armados, amparados en este precedente, le soliciten al Estado mexicano salir de la clandestinidad y acogerse a los mismos derechos con los que hoy cuentan las autodefensas. Es decir, acceder al otorgamiento de una amnistía de facto, un trabajo honorable y estable, placa y pistola, así como un permiso para matar al enemigo.

Por lo mismo, seguramente seguirán apareciendo muchos otros casos como el del doctor Mireles, en el que no se sabe si estamos ante héroes o villanos.

Respecto a la afirmación falsa de que se tuvo que recurrir a esta “solución” debido a que era la única salida política, la falacia radica precisamente en que las violaciones sistemáticas al orden legal no se pueden resolver únicamente por la vía política, sino que exigen también hacer vigente el Estado de derecho.

Para  ello se requiere un sentido de respeto por las instituciones por encima de valoraciones personales para acceder al siguiente cargo importante. Ahí está precisamente una de las causas de los desfiguros de quien ha demostrado con creces ser ingenioso y audaz, así como de no estar dispuesto a renunciar al sentido de la moda.

                *Abogado y extitular de la Fepade

                jl_var@yahoo.com

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