Con o sin Trump seguirán la xenofobia y el proteccionismo

En el último año, Donald Trump transformó las inquietudes de muchos estadunidenses en un movimiento político significativo.

El rechazo a la migración y el libre comercio permanecerán como un factor político en Estados Unidos, gane quien gane las elecciones del 8 de noviembre, luego de que Donald Trump diera voz a los grupos más extremos en ese sentido.

Pero el apoyo es minoritario, aunque tienen y tendrán un fuerte impacto político, precisó una encuesta bienal del Consejo de Asuntos Globales de Chicago.

La muestra consignó que el último año, Trump transformó las inquietudes de muchos estadunidenses en un movimiento político significativo, basado en preocupaciones sobre los cambios demográficos y los efectos de la globalización sobre Estados Unidos.

Un 80% de los partidarios “duros” de Trump piensa que la inmigración y los indocumentados son un peligro para su país; esa opinión es compartida por 67% de los republicanos en general, pero sólo por 40% de los votantes independientes y 27% de los demócratas.

Nueve de cada diez partidarios de Trump apoyan la ampliación del muro en la frontera con México (92%), pero el público general está dividido al respecto y 58% apoya un camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes ilegales.

En cuanto a la globalización, 49% de los “trumpistas” la considera negativa, pero 74% de los demócratas y 61% de los independientes está en favor.

Las preocupaciones no son nuevas, apuntó el reporte: “Existían antes de que Trump entrara en la campaña y es probable que persistan incluso si pierde las elecciones en noviembre de 2016”.

De acuerdo con los autores de la muestra, sin embargo, Donald Trump fue el único entre los aspirantes presidenciales en este ciclo que dio voz a ese grupo de estadunidenses, especialmente a través de sus duras posturas sobre la inmigración y el comercio.

Al mismo tiempo, en aparente reflejo del actual panorama, mientras que este segmento de la opinión pública estadunidense dio “tracción” a Trump en la carrera presidencial, es todavía una minoría del público estadunidense en general.

En cuanto al papel de Estados Unidos en el mundo, el público estadunidense en su conjunto, incluso los partidarios de Trump, favorece aún las alianzas tradicionales del país, un papel de liderazgo compartido para Estados Unidos en el extranjero y la preservación de su superioridad militar.

El documento subrayó, sin embargo, que en el fondo de la insatisfacción se encuentran problemas reales.

“La recuperación económica ha sido desigual. La amplitud y el ritmo de la diversidad (étnica) va en aumento, creando malestar entre algunos segmentos de la sociedad estadunidense, especialmente entre los más aislados de estos cambios, y muchos estadunidenses se ven afectados por las decisiones tomadas por personas que no parecen tomar en serio sus puntos de vista o ansiedades”, consignó.

El texto hizo notar que “la cambiante distribución demográfica de Estados Unidos probablemente transformará la dinámica política, teniendo en cuenta que los estadunidenses más jóvenes y no blancos son más partidarios de la globalización, la inmigración y el aumento de vínculos con el mundo”.

Pero en el corto plazo, concluyó, “las actitudes y opiniones que trajeron a Trump a un primer plano de la política estadunidense se mantendrán y podrían muy bien ser reforzadas”.

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