“Diles que voten”
El hecho es que están en juego el trato a los migrantes, la reforma migratoria y en especial, los derechos de los latinos como habitantes de pleno derecho de Estados Unidos.
Ése es el nombre de la campaña que un grupo de activistas y comunicadores latinoamericanos y estadunidenses de origen latino han dado a su movimiento para promover no sólo que los latinoamericanos residentes legales en Estados Unidos se hagan ciudadanos, sino además para que se registren y voten.
“Somos más de 55 millones... 25 millones pueden votar”, señala una presentación de Roberto Trad, estratega político en Estados Unidos y América Latina, profundamente interesado en la situación de los hispanos estadunidenses.
Por sus números, la minoría latina en Estados Unidos puede estar en el umbral de hacer sentir su influencia y afectar la dirección de ese país, que ya actualmente, para una gran mayoría de sus integrantes es el suyo, su patria, el sitio donde están su vida y sus intereses, aunque sin olvidar —como otros grupos étnicos estadunidenses— que tienen raíces y familias en América Latina, especialmente en México.
De hecho, 41.4 por ciento de los estadunidenses de origen latino pertenece a la generación del milenio, o sea los que ahora tienen entre 20 y 35 años y son, en su gran mayoría, nacidos en Estados Unidos.
Los números están bien, sus implicaciones en términos de economía son importantes también. De acuerdo con información estadística, para este año habrían alcanzado o estarían a punto de alcanzar una capacidad de compra equivalente a 1.5 millones de millones de dólares, cerca ya del 10 por ciento del PNB estadunidense y por encima del de México.
Pero la única forma real de ejercer presión en el sistema político estadunidense se llama participación, que se refleja en el voto, y mientras en 2012 votaron unos 12 millones de latinos, se espera, con dedos cruzados, que en 2016 voten algo más de 14 millones.
Y ese es el punto de la campaña.
Hoy, de acuerdo con lo que dice Trad, es posible considerar que la relación entre Estados Unidos y América Latina depende de quien resulte presidente de Estados Unidos el 8 de noviembre próximo. Un triunfo de Donald Trump sería desastroso para los latinoamericanos en general y México en especial, sin olvidar a los latino-estadunidenses.
El hecho es que están en juego el trato a los migrantes, la reforma migratoria y en especial, los derechos de los latinos como habitantes de pleno derecho de Estados Unidos.
Por muchas razones, incluso sus números y su contribución social, cultural y económica, los latinos —como ningún otro grupo étnico—, no pueden o deben quedarse al margen de la sociedad en que viven.
Pero deben movilizarse y votar. Y por eso los miembros de www.dilesquevoten.org buscan convocar a las familias latinoamericanas, en especial mexicanas, con parientes en Estados Unidos, a registrarse y votar.
“Hagamos que la voz de los latinos se sienta”, señala Trad.
El esfuerzo en todo caso no puede ser de los gobiernos, por obvias razones, pero sí de individuos y grupos interesados en que los estadunidenses de origen hispano participen plenamente en la vida del poderoso
vecino.
A querer o no, eso representará también un cambio para los latinoamericanos.
