WikiLeaks, el conducto del escándalo político

Hay la sospecha de que ese grupo pueda ser usado como arma política, y los señalamientos vienen de otros que han hecho fama con revelaciones.

Un nuevo escándalo originado en revelaciones divulgadas a través de WikiLeaks golpea actualmente la política doméstica estadunidense, pero al mismo tiempo comienza a levantar dudas con respecto a la integridad de la organización, que saltó a la fama con la exposición de miles de documentos secretos sobre el espionaje y la política exterior estadunidenses.

WikiLeaks lleva años como un importante foro de revelaciones políticas, especialmente de las naciones occidentales, con ocasionales y explosivas descargas de documentos de espionaje, exposición de información y dobleces.

Sus partidarios alegan, con buena razón, que esa transparencia es necesaria para la democracia y, en ese sentido, nadie puede dejar de alegrarse de que ocurran.

Pero a veces quedan pendientes algunas dudas: ¿Por qué nunca hay revelaciones explosivas sobre Rusia, China o Corea del Norte?

Muy al margen de simpatías o antipatías, no hay nación perfecta sobre la faz de la Tierra, menos cuando hablamos de aquellas que son, o quieren ser, jugadores importantes en la política mundial.

Todas las revelaciones provienen de países occidentales, capitalistas si se quiere, que en sus principios establecidos hablan de libertad y moralidad, de honradez y responsabilidad ciudadana. Y, como suele ocurrir, sus gobiernos fallan en esa empresa.

La exposición del doblez resulta, pues, un importante, si bien no necesariamente agradecido servicio de un grupo que asume por decisión propia el papel de guardián de la verdad.

Pero hay, al mismo tiempo, la sospecha de que ese grupo pueda ser usado como arma política, y los señalamientos vienen de otros que han hecho fama con revelaciones de datos importantes, como Edward Snowden y Glenn Greenwald.

La última aparición de WikiLeaks tuvo como origen a un hacker que se hace llamar Guccifer 2.0 y que hace diez días entregó, por aquel conducto, más de 20 mil mensajes robados al Comité Nacional Demócrata, donde se mencionaban propuestas sobre cómo se pretendía derrotar la candidatura del socialista Bernie Sanders en Estados Unidos.

Pero, de acuerdo con los servicios de inteligencia estadunidenses, Guccifer 2.0 podría estar al servicio de intereses políticos, específicamente de agencias de inteligencia rusas, con la intención de influir en las elecciones estadunidenses

La acusación casi explícita es seria y WikiLeaks debe enfrentarla con la misma franqueza y transparencia que demanda.

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