La imagen de México, afectada por la imbecilidad, la cobardía y la indiferencia

La atención que las autoridades aparentemente le hicieron es la misma que le hacen a las víctimas mexicanas de agresiones sexuales: mínimo.

Para un país con un gobierno preocupado por la “marca-país” y el turismo, México es una nación que se esfuerza constantemente por socavar sus propios propósitos y la imagen que busca proyectar.

Y no es que toda la responsabilidad sea de las autoridades. Pero la verdad sea dicha, los niveles de impunidad respecto a los índices delictivos acompañadas por la, al menos aparente, indiferencia de las autoridades, el machismo...

Andrea Noel es una reportera estadunidense, joven y, de hecho, atractiva, que hoy está en el centro de un escándalo que pone en evidencia muchas facetas de México, mayormente las negativas.

El protagonismo no buscado de Noel se inició hace poco más de una semana cuando la joven, en minifalda, caminaba por una calle de la colonia Condesa y un hombre aparentemente joven corrió detrás de ella, le levantó el vestido y le bajó la ropa interior, a plena luz del día.

Noel cayó, pero se levantó y, como buena reportera, logró obtener los videos grabados por cámaras de vigilancia de establecimientos comerciales cercanos. Los subió a su cuenta de Twitter y fue a denunciar el hecho ante las autoridades.

Ciertamente, la atención que las autoridades aparentemente le hicieron es la misma que le hacen a las víctimas mexicanas de agresiones sexuales: mínimo. Y las posibilidades de encontrar al agresor son igualmente pequeñas.

Tan mala, o quizá peor todavía, es la reacción en las llamadas “redes sociales”, donde ha habido amenazas, insultos y comentarios despectivos con respecto a la joven.

Pero la verdad, si no hay reacción de la policía, si los comentarios de cobardes imbéciles que se esconden en el anonimato para hacer sus comentarios, la reacción que pudieran tener Noel y sus colegas resulta comprensible —aunque pueda ser desagradable para el país.

El hecho es que la joven —como todas las jóvenes en México— tiene el derecho de vestir como quiera; que tiene derecho a andar por la calle sin ser molestada y tiene derecho a recibir la protección de la ley.

La realidad es que ella y todas las otras mujeres en este país tienen esos derechos, aunque en verdad sólo sea en el papel.

El escándalo que ha acompañado la agresión de que fue objeto Noel ha sido predecible. Después de todo, el acto mismo es un abuso: ¿sorprender a una mujer por la espalda para levantarle el vestido y bajarle las bragas para luego salir corriendo es verdaderamente algo de qué enorgullecerse?

El tipo de interrogatorios a los que la sometió la policía, ¿es de veras lo mejor que pueden hacer las autoridades? Tal vez la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal debiera tomar cartas en el asunto, si su indagación sobre la violación a los derechos de los guaruras le deja tiempo.

El insultar y amenazar a la víctima, ¿es la mejor reacción que podemos tener los mexicanos? 

Francamente es un desagradable mentís a los esfuerzos por mejorar la “marca-México” y una triste imagen del país y nuestra sociedad.

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