Venezuela: el gobierno da causa, mártires y héroes a la oposición

La herencia de Hugo Chávez no incluyó ni su carisma ni su poder, aunque sí las bases para una crisis económica.

La situación de Venezuela va de mal en peor. Es, dicen gobierno y opositores, un país en crisis y una situación que no parece cerca de la resolución.

Para unos la situación surge de la “guerra económica imperialista” contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, heredero designado de Hugo Chávez.

Pero la herencia de Chávez no incluyó ni su carisma ni su poder, aunque sí, en cambio, las bases para una crisis económica.

Maduro, al margen de sus defectos y su ignorancia, ha hecho lo que ha podido con una mano perdedora. Ni su aparato de gobierno ni sus creencias, y menos su impresionante lealtad a su protector, le permiten enfrentar una crisis que, entre otras cosas, se alimenta de la debilidad económica de su país y de una real crisis externa que golpea los precios del petróleo, su único insumo de exportación.

Hasta ahora Maduro y sus colaboradores —si así se puede llamar a Diosdado Cabello, del que se dice que es la versión venezolana del “Papa negro”— han sobrevivido a base de la imagen de Chávez y sus denuncias contra el enemigo externo, y de creer a sus críticos, de convertirse en lo que fueron sus enemigos: represores, ineficientes y corruptos.

Los resultados de las elecciones legislativas del año pasado fueron un enorme triunfo para una oposición que, poco a poco, comienza a coalescer y a la que la ineficiencia y la tontería del gobierno han proporcionado causas, mártires y héroes.

Por lo pronto, el gobierno de Maduro salvó su autoridad gracias a la intervención de un Tribunal Supremo de Justicia “cargado” con jueces chavistas. Maduro conserva, gracias a ello, el poder de gobernar por decreto, pero eso no va a mejorar la economía ni la situación.

Por lo pronto, las acciones del gobierno parecen destinadas a mantener su poder y sus cada vez más disminuidas bases en un también creciente enfrentamiento con el Poder Legislativo, dominado por la oposición.

El grado de acorralamiento y debilidad del gobierno de Maduro se ve en sus reacciones frente a las acciones de la oposición.

Y enfrenta ya no sólo a sus críticos de siempre, sino, de acuerdo con reportes cada vez más numerosos, a un sector que empieza a crecer: el de los decepcionados, esos que recibieron y a los que hicieron creer que tendrían más, pero a los que la ineficiencia y el mal manejo han dejado caer de nuevo.

Alguna vez Venezuela fue un país democrático, con numerosos defectos fruto de un aparato político corrupto e ineficiente contra el que se levantó Hugo Chávez Frías.

El sistema que Chávez buscó implantar y dejó a sus sucesores se transformó y es ahora aquel al que trató de derrocar y luego derrotó en las urnas.

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