Los costos de la corrupción...

En 2013 sólo 37 por ciento de los mexicanos expresaba abiertamente su respaldo a la democracia y 27 por ciento se decía satisfecho.

México paga un elevado costo político por la corrupción, la impunidad relacionada con ella y la imagen ante propios y extraños.

En términos políticos, en 2013 sólo 37 por ciento de los mexicanos expresaba abiertamente su respaldo a la democracia y 27 por ciento se decía satisfecho.

A cambio, 91 por ciento dijo no confiar en los partidos políticos, 83 por ciento no confía en los legisladores y 80 por ciento no confía en el sistema judicial.

¿Y cómo podría ser de otra manera? Después de todo los partidos, incluso, algunos que se presentan con la etiqueta de “nuevos” o “renovadores” han vivido directa o indirectamente del presupuesto nacional y su burocracia depende de que sus representantes en el Congreso les aseguren presupuesto y prebendas.

El que sea tal vez el principal problema para combatir esa “cultura” es la impunidad, apuntó Federico Reyes Heroles, presidente fundador de Transparencia Mexicana (Capítulo mexicano de Transparencia Internacional).

El grado es tal, que de cada cien casos, dos pueden afrontar consecuencias y a veces ni siquiera eso.

La situación no es favorecida por diversos escándalos políticos asociados con presuntos conflictos de interés de personajes gubernamentales.

Pero esos escándalos han tenido un resultado que no es visto como menor: leyes para incrementar medidas anticorrupción.

“Es un cambio de fórmula para México, un intento coordinado de fortalecer instituciones y aplicar verificaciones y balances... en vez de nombrar “zares” anticorrupción que aborden casos de alto perfil, pero tal vez estén menos dispuestos a exponer al gobierno al mismo escrutinio que a sus adversarios políticos”, apuntó el diario británico Financial Times.

Reyes Heroles destacó que hay una creciente transparencia, sobre todo, a nivel de gobierno federal, y lo consideró positivo. Pero indicó que aún falta mucho por hacer en términos de gobiernos estatales y municipales y de empresa privada.

El tema es social, puntualizó, y debe haber participación de empresarios y la sociedad como un todo.

Pero insistió en que la impunidad es un serio problema a ser enfrentado.

Para la investigadora María Amparo Casar, no se sabe si la corrupción ha crecido o disminuido con el tiempo, pero sí que la percepción de su prevalencia en el sector público “crece año con año” y se le considera como uno de los principales problemas del país, incluso, por encima de la pobreza.

Y al igual que Reyes Heroles, Casar considera que la impunidad es un factor de percepción constante.

“Como ocurre con el resto de los delitos, faltas e infracciones en México, los que se definen como actos de corrupción casi nunca se castigan”, consignó en su libro Anatomía de la corrupción.

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