Relación México-EU: ¿Tiempos difíciles?

Las declaraciones de Trump y la fuga de Guzmán Loera pusieron un reflector sobre lo que resulta uno de los eslabones más vulnerables en la relación: la cooperación policiaca y judicial.

La relación Estados Unidos-México corre el peligro de ser contaminada por el tema de seguridad en sus diferentes facetas.

Cierto que la relación económica, central para México y muy importante para Estados Unidos, no ha sido dañada hasta ahora, pero la mera posibilidad es uno de los factores que pone presión sobre el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

El tema de México estaba ya en la agenda política estadunidense con el tema de migración y el creciente acercamiento de los hispanos al Partido Demócrata, y en alguna medida con el debate sobre seguridad fronteriza.

Pero entró de plano en la campaña preelectoral, tras las declaraciones de Donald Trump sobre los migrantes mexicanos y luego del golpe representado por la fuga de Joaquín Guzmán Loera El Chapo.

Las declaraciones de Trump y la fuga de Guzmán Loera pusieron un reflector sobre lo que resulta uno de los eslabones más vulnerables en la relación: la cooperación policiaca y judicial, que en el fondo cuestionan también la calidad y capacidad de las policías y el aparato legal del país.

Trump por sí solo no tiene mayor importancia. Pero sus señalamientos públicos y el escándalo resultante, así como el caso Guzmán y la presunta falta de colaboración mexicana legitimaron la exposición de sentimientos críticos al gobierno mexicano en Estados Unidos sin ser necesariamente antimexicanos.

Para complicar más las cosas, coincidieron con la creciente campaña de cabildeo sobre derechos humanos que realizan grupos como la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), tradicionalmente preocupada por la acción de policías y agencias de seguridad tanto como por el trato a migrantes a los dos lados de la frontera.

Que tan grande sea el impacto del conjunto de esos factores en la campaña política está por verse, pero tienen la posibilidad de crear problemas al llevar a candidatos de uno u otro partido, a aspirantes a senadores o representantes (diputados) a demandar mayor transparencia y responsabilidad del gobierno mexicano en sus tratos con Estados Unidos.

Todo esto, además, mientras cinco meses después de que Eduardo Medina Mora dejó el cargo para ir a la Suprema Corte de Justicia, México sigue sin embajador en Washington.

Esa carencia puede ser resuelta muy pronto. Pero la otra, desgraciadamente, tomará más tiempo.

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