EU: políticamente ¿es mejor lo viejo o lo nuevo?

Para Mann y Dionne hay coincidencia en que se sufre de un “déficit democrático”, pero lo atribuyen a la polarización presente en la política.

Parecería sorprendente pero en realidad no lo es: aun los países con gobiernos liberal-democráticos más fuertes, como Estados Unidos, enfrentan crisis de credibilidad.

Un formidable debate entre pensadores políticos estadunidenses muestra por ejemplo la profundidad de la distancia entre el gobierno y el público.

Por un lado está Jonathan Rauch, que en un muy debatido reporte propuso la restauración de las máquinas políticas en los partidos. Del otro están Thomas Mann y E.J. Dionne. Todos son parte del formidable establo intelectual de la Institución Brookings, en Washington.

Rauch escribió hace algunos años un libro que bajo el nombre de Demosclerosis afirmaba que ante la creciente dificultad de los gobiernos para adaptarse a un ambiente dominado por grupos de interés y donde los presupuestos y acciones están cada vez más limitados por compromisos diversos.

Parte del problema, según Rauch, es que esos grupos de interés no tienen interés alguno en negociar o hacer compromisos, mientras cruzadas anticorrupción y participativas dificultan la tarea de gobernar.

En ese marco, ahora demanda realismo político, que según su descripción “en sus muchas variaciones está emergiendo como una coherente escuela de análisis y ofrece nuevas direcciones por una conversación sobre reforma que se ha estancado sobre asuniciones viejas e irreales.

Mann y Dionne rechazan la idea, sobre la base de que es una noción romántica de la política y del pasado estadunidense, y que sus propuestas agravarían, más que solucionar, los problemas de la democracia en Estados Unidos.

Para ellos, por cierto, hay coincidencia en que se sufre de un “déficit democrático”, pero lo atribuyen más bien a la polarización presente en la política estadunidense.

En un libro publicado hace dos años, Mann culpó directamente a los republicanos de haber caído en un estilo de política ideologizada y rígida, con pocas trazas de negociación.

“La polarización política en Estados Unidos es asimétrica”, señalaron, aunque puntualizaron también que no hay duda de que los dos partidos políticos mayores, demócratas y republicanos, “se han arreglado ideológicamente, pero un verdadero desarrollo realista los llevaría a llegar a acuerdos”.

Se urde alegar en favor de uno u otro lado. Pero esa discusión es sana, aunque sea triste observarla de lejos sin un debate similar en México.

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