La yihad adquiere nacionalidad estadunidense

La derecha, por su propia conveniencia política en el debate migratorio, sobre todo, usó la posibilidad de que los extremistas llegaran por México como un peligro inminente.

Es una idea difícil de digerir para muchos estadunidenses, pero la noción de que los yihadistas musulmanes se encuentren ya en Estados Unidos y sean estadunidenses, no árabes o extranjeros, es cada vez más real.

Durante años, tal vez más de 20, los mexicanos hemos escuchado cómo grupos estadunidenses involucrados en el debate político afirmar, frecuentemente sin más pruebas que su propia lógica, que México podía ser un conducto para la llegada de terroristas musulmanes.

Posible es, ciertamente. Pero probable... ¿para qué? La estrategia de grupos yihadistas ha sido más bien desarrollar un trabajo de propaganda y proselitismo entre jóvenes musulmanes y conversos en el propio Estados Unidos.

Hace diez días un atentado en Dallas creó consternación en ese país. La semana pasada el Pentágono anunció un incremento en la seguridad de las bases militares ante la posibilidad de ataques terroristas.

Después de todo, un yihadista estadunidense estará actuando dentro de su propio país, con las ventajas que eso le proporciona.

De hecho, y como ironía, el terrorista en cuestión tendrá un acceso casi irrestricto a armamento, sin mayor problema y con poca supervisión, gracias a los trabajos de la derechista Asociación Nacional del Rifle (NRA) contra esfuerzos “liberales” para restringir la libertad de poseer armas.

Y por supuesto, tendrá también toda la documentación legal necesaria para moverse.

Antes se consideraba que el yihadista más peligroso sería aquel avecindado en Canadá, al amparo de las leyes y derechos de ese país. Al menos, un extremista islámico llegó por esa vía a Estados Unidos.

Pero la derecha estadunidense, por su propia conveniencia política en el debate migratorio, sobre todo, usó la posibilidad de que llegaran por México como un peligro inminente y aprovechando los problemas causados por traficantes de drogas y de personas.

Ciertamente es posible. Y a río revuelto, ganancia de pescadores.

La realidad, sin embargo, es que no lo necesitan. Les basta con extender sus comunicaciones a algún estadunidense converso y fanatizado, o simplemente lanzar llamados a acciones en nombre de Alá como forma de atacar problemas de su sociedad. O quizá utilizar a alguno de los estadunidenses que ya combaten en filas extremistas en Oriente Medio.

Grupos como el Estado Islámico o Al-Qaeda se apropiarán luego del crédito para parecer más grandes de lo que son.

Pero eso no quiere decir que los grupos de derecha y conspiracionistas renuncien a su sueño de que los yihadistas busquen llegar a Estados Unidos vía México.

Después de todo es posible, aunque no sea probable, y hoy por hoy, como parece cada vez más evidente, ya no sea necesario.

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