Apoyo pese a todo...

En política doméstica, existe el ya muy discutido impacto de la minoría latina, un grupo en crecimiento.

La realidad geopolítica, comercial y de política doméstica califican la actitud del gobierno de Estados Unidos hacia México.

Con una relación que es buena, sin estar exenta de problemas y que no está en las prioridades de ninguno de los dos presidentes, la situación interna de México preocupa ciertamente a especialistas dentro y fuera del gobierno

estadunidense.

Los dos gobiernos están enfrascados en cuestiones de política doméstica —si bien en Estados Unidos esa definición tiene marcos muy amplios— y eso explica la relativa poca atención —aunque real preocupación—.

Pero esa preocupación no evita el respaldo al actual gobierno mexicano.

Las razones son simples. Comercialmente México es uno de sus tres primeros socios. Puede afirmarse que la República Popular China les vende más, pero también que México compra más.

En términos geopolíticos, no es nuevo. La pura realidad de una frontera de tres mil kilómetros tiene un peso considerable.

Y en política doméstica, existe el ya muy discutido impacto de la minoría latina, un grupo en crecimiento del que casi las dos tercera partes de origen mexicano. Y, junto con ellos, la realidad de 11 millones de residentes, con y sin documentos, nacidos en México.

Si por un lado eso representa una atadura para México con Estados Unidos, para el gobierno de Washington representa también una obligación política. Los latinos en general, y los mexicanos en particular, pueden constituirse en un formidable bloque político e influir de manera considerable en la política estadunidense, hacia dentro y hacia fuera.

Pero, al mismo tiempo, en lo inmediato el gobierno del presidente Barack Obama hizo los últimos tres años un considerable énfasis en la disminución de la migración mexicana hacia Estados Unidos. La reversión de esa tendencia, sea por problemas económicos o sociales en México, sería un duro golpe político para el ya asediado mandatario y los demócratas.

Y esa, la política doméstica, tal vez sea la consideración principal. Hoy por hoy, sin embargo, lo que menos desearía el gobierno estadunidense es un país desestabilizado política y económicamente que se covierta de nuevo en fuente de migrantes.

Temas: