En México aún hay esclavos

El tiempo no existe en las “baja californias” agrícolas; quedó congelado en el siglo XIX. Son jirones de la patria dejados de la mano de Dios donde cualquier atrocidad es posible… donde las horas no transcurren entre el día y la noche, sino entre el abandono, la ...

El tiempo no existe en las “baja californias” agrícolas; quedó congelado en el siglo XIX. Son jirones de la patria dejados de la mano de Dios donde cualquier atrocidad es posible… donde las horas no transcurren entre el día y la noche, sino entre el abandono, la injusticia y la indiferencia.

Para muestra, dos botones que conmueven, indignan y avergüenzan.

Uno: hace una semana, 200 jornaleros rarámuris fueron rescatados de la esclavitud en el Valle de Santo Domingo, municipio de Comondú, Baja California Sur; los bajaron de la Sierra Tarahumara a tamborazos… y falsas promesas; llegaron de la montaña al desierto engañados por enganchadores de oficio, al amparo de la impunidad.

Dos: este miércoles, 236 trabajadores fueron detenidos por manifestarse contra las infamantes condiciones de trabajo en una docena de empresas agrícolas del Valle de San Quintín, municipio de Ensenada, Baja California; 147 fueron liberados, los 89 restantes fueron remitidos al Ministerio Público Federal acusados de ataques a las vías de comunicación, motín y lesiones graves.

En ambos episodios del México bronco, el pecado de los jornaleros ha sido reclamar un trato digno... y protestar contra el hartazgo de la miseria humana.

En las plantaciones de papa, chile, fresa o tomate, 70 mil trabajadores expulsados de Michoacán, Guanajuato y Oaxaca —principalmente— dejan el pellejo y la vida por unos centavos. El sueldo oficial es de 110 pesos diarios, tres mil 300 al mes; en la realidad es de 100 pesos por semana, sin atención médica, prestaciones ni derecho a protestar... menos a pensar. Quien trabaja come, el que no, se aguanta. Dormir en cama es un lujo; la comida caliente, una quimera.

–¿Las trituradoras humanas que operan solapadas por la omisión cómplice de autoridades locales y federales, exfuncionarios públicos y organizaciones como la CTM y la CROM se mantendrán impunes?

¿A alguien importa la furia que ahorca a los más pobres de los pobres? ¿Sólo al verdadero cuarto poder, materializado en las redes sociales?

EL MONJE LOCO: La Casa de Malinalco, propiedad del secretario de Hacienda, no sólo fue una ganga; The Wall Street Journal ahora revela que la constructora Higa —de Juan Armando Hinojosa Cantú— vendió el inmueble en 7.5 millones de pesos; la misma cantidad pagada por el empresario diez meses antes. Ese “buen samaritano” —exconsentido del régimen peñanietista— no recuperó ni el 3.5 de plusvalía… y además regaló un año sin intereses. ¿Miente el diario estadunidense? A don Luis Videgaray le saldrán los “cuentos”, pero no las cuentas.

                Twitter: @JoseCardenas1

                www.josecardenas.com

Temas:

    X