Tlatlaya estalla

La reclasificación de la matanza del 30 de junio en la comunidad mexiquense de San Pedro Limón golpea a Raúl Plascencia Villanueva.

Luis Raúl González Pérez activó el delicado mecanismo detonador de una bomba de destrucción masiva… y oprimió el botón. El efecto expansivo de la masacre de Tlatlaya devasta a las instituciones de seguridad, justicia y de derechos humanos.

La reclasificación de la matanza del 30 de junio en la comunidad mexiquense de San Pedro Limón golpea primero a Raúl Plascencia Villanueva; la decisión del nuevo ombudsman confirma la pobre actuación del viejo ombudsman, quien por incapacidad, negligencia o tal vez por cuidar su fallida reelección decidió no profundizar en un escándalo que involucraba a las Fuerzas Armadas.

El impacto del documento elaborado por la CNDH afecta por igual al Ejército mexicano, a la Procuraduría General de Justicia del Estado de México y a la Procuraduría General de la República. La indagatoria sustenta la hipótesis de una operación orquestada para maquillar lo ocurrido aquella fatídica madrugada. Tortura, alteración de la escena del crimen y ocultamiento deliberado de información sólo son algunas de las irregularidades cometidas por funcionarios locales y federales, lo cual no puede quedar en la impunidad, “caiga quien caiga y pésele a quien le pese”, dirían los clásicos.

La investigación a 20 servidores mexiquenses y la publicación de 22 peritajes ordenada por el IFAI —muy a pesar de la PGR— debe tener consecuencias contundentes. La verdad sobre Tlatlaya ha de conocerse sin matices; la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y su presidente ya cruzaron el punto de no retorno… y nosotros también.

EL MONJE LOCO: Alfredo Castillo cumplió un año… y no camina. El comisionado Federal para la Paz en Michoacán nos tiene con el pendiente de capturar a La Tuta, borrar a Los Templarios, cerrar la puerta a nuevos cárteles, resolver el crucigrama de las autodefensas y la conflictividad social, dar a conocer una estrategia de largo plazo para garantizar la seguridad en Michoacán, investigar en serio la corrupción de políticos locales y el grado de infiltración criminal en las instituciones públicas y, sobre todo, ponerle fecha al fin de la intervención federal en un estado soberano. ¿O acaso piden demasiado los súbditos del virrey?

                Twitter: @JoseCardenas1

                www.josecardenas.com

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