Cancela Peña visita a Iguala

Con la negativa a presentarse en Iguala y plantar cara a los agraviados, Peña Nieto se aleja más de la solución… y agrava el problema.

¿Por qué?... ¿por coraje o por capricho?; ¿por seguridad, miedo o precaución?

“A las 15:00 horas —del lunes—, fuentes de Los Pinos informaron que el mandatario federal visitaría Iguala (…) Siete horas después, se informó que el jefe del Ejecutivo estaría en Guerrero, pero aún no se definía el municipio a visitar; una hora más tarde, indicaron que la visita estaba cancelada por el momento…”, leímos, sorprendidos, la madrugada de ayer.

Vaya usted a saber, pero el presidente Peña Nieto canceló –por segunda vez– la visita a Iguala, municipio donde policías coludidos con el crimen secuestraron hace siete semanas a 43 normalistas de Ayotzinapa; los “pusieron” para que sicarios del crimen los interrogaran mediante tortura, les dieran muerte y los descuartizaran para quemarlos en el basurero de Cocula, aunque, por la falta de evidencias suficientes, legalmente las víctimas de la tragedia permanezcan en calidad de desaparecidas…

En el contexto de la irritación exacerbada, el Presidente viajaría a la capital económica de Tierra Caliente, en Guerrero, para poner en marcha un programa de cien días que comprendería en lo inmediato una estrategia para el reforzamiento de la seguridad, y a la larga, la aplicación de programas sociales para combatir la violencia desde la raíz; para rescatar a la región… y para dar un golpe mediático.

Habría sido la primera visita al epicentro del terremoto que la noche-madrugada del 26-27 de septiembre derribó la credibilidad del gobierno, expuso la debilidad del liderazgo presidencial… y montó la crisis que a estas alturas tiene al Estado mexicano ensordecido por el clamor de justicia.

Pero a la mera hora Peña Nieto prefirió permanecer callado cuando un país le grita… ¿Tembló de miedo cuando este lunes los deudos de Ayotzinapa le mentaronla madre en el Ángel? ¿Teme que esa tragedia sea el último clavo del ataúd?

La repentina cancelación del viaje a Guerrero muestra una vez más que el Presidente adolece de liderazgo para encauzar las exigencias desesperadas, a veces desaforadas, de una sociedad cada vez más indignada.

Con dos años a cuestas y cuatro por delante, el tramo que resta al gobierno resulta incierto… esos días también pueden ser 1 mil 458 largas noches para un mandatario débil, un lame duck (como llaman los estadunidenses a un gobernante eclipsado).

Con la negativa a presentarse en Iguala y plantar cara a los agraviados, Peña Nieto se aleja más de la solución… y agrava el problema. Con actitud pusilánime –algunos dirán cobarde– evade su responsabilidad. Si la aprobación presidencial está por los suelos, ¿de qué manera podrá rescatar la confianza del voto que permitió al PRI regresar a Los Pinos, donde hoy el Presidente se auto secuestra tras muros y rejas?

A partir de este “momento mexicano”, lo que hagan el Presidente y su equipo no tendrá impacto inmediato, lo que dejen de hacer, sí.

EL MONJE LOCO: Lo que no sabemos, y quisiéramos ver pronto, es cómo el gobierno va a poder reinventar al gobierno… cuando al día le ha caído encima la noche. Los mexicanos no necesitamos más cuentos chinos, menos el de La Gaviota en el país de las maravillas; el aire está electrizado. Pregunta de hoy, hoy, hoy: ¿Qué cosecha quien siembra tanto rencor… y tantos muertos?

                Twitter: @JoseCardenas1

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