Del gozo al pozo

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José Cárdenas 27/03/2014 00:37
Del gozo al pozo

Pocas ocasiones se han visto en las cuales haya una especie de unanimidad gozosa como cuando el año pasado se aprobaron las reformas constitucionales en materia de telecomunicaciones; todos festejaban la extinción de los monopolios nocivos y el fin de los poderosos imperios fácticos representados por Televisa y Telmex.

Pero hete aquí —como dicen las abuelas— que el diablo se metió en los detalles; o sea en las leyes reglamentarias —no sé por qué les llaman secundarias—… y todo aquel gozo parece estarse yendo al pozo… al menos en materia de concordia política.

Los partidos de la Revolución Democrática y Acción Nacional rechazan de entrada las iniciativas presentadas por el Poder Ejecutivo —lo cual no tendría nada de extraño—, sin embargo, lo notable es cuando ambas instituciones políticas —desde los extremos izquierdo y derecho de la cuerda política— actúan al unísono y a la par. Algo no salió bien, entonces…

Para perredistas y panistas la iniciativa presidencial no contiene el espíritu de la reforma constitucional aprobada por consenso el año pasado. A decir de los dirigentes de los principales partidos de oposición al PRI, las propuestas no favorecen una mayor competencia en telecomunicaciones ni fomentan la televisión y la radiodifusión pública... entre otras cosas.

Lo cierto es que hay muchos compromisos que sí están en la ley, como la regulación asimétrica, que quiere decir brindar condiciones para la competencia a los pequeños, para emparejarlos con los grandes; viene lo de la larga distancia nacional gratuita —de aquí a tres años—, la socialización y abaratamiento de los servicios de banda ancha… y mucho más.

Sin embargo se evidencia la limitación de facultades al Instituto Federal de Telecomunicaciones. Por ejemplo, el órgano regulatorio tendrá facultades para exigir el achicamiento de Telmex obligando a esa empresa a desprenderse de activos, pero corresponderá a la SCT decidir cómo y entre quiénes se reparte el botín recuperado… eso no está en el precepto constitucional aprobado. Tampoco se contemplaba que la parte de contenidos y el manejo de espacios de radio y televisión quedara todavía en el ámbito de la Secretaría de Gobernación… se esperaba que tales funciones estuvieran a cargo de algún órgano independiente del Ejecutivo. No será así.

Se acusa también que hay más laxitud con Televisa respecto a Telmex.

También hay inconformidad por la ausencia normativa para favorecer la independencia y el apoyo financiero a medios públicos de comunicación, como radiodifusoras y televisoras estatales; tampoco se precisa qué ocurrirá con la televisión digital, ya que de una sola frecuencia se van a poder desprender varios canales… y si se los queda una misma televisora, ésta será más grande que antes de la reforma.

Y finalmente no quedan claros los derechos de las audiencias aunque la nueva ley obliga a los concesionarios a tener un defensor del público, un ombudsman en cada medio, y a la Procuraduría del Consumidor a proteger precisamente los derechos de los consumidores de televisión y telefonía.

En pocas palabras, las leyes reglamentarias en materia de radiodifusión y telecomunicaciones podrían quedar cortas… por debajo de las expectativas creadas.

Todo esto contrasta con las opiniones del secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, quien inscribe las iniciativas en el luminoso catálogo de las grandes reformas estructurales promovidas por el presidente Peña Nieto y su visionaria forma de apreciar el inminente e inevitable esplendor del futuro nacional, al actualizar normas como la Ley Federal de Telecomunicaciones —que data de 1995—, y la Ley Federal de Radio y Televisión publicada hace más de medio siglo…

Como dice Brozo, el payaso tenebroso, si tienen tele ahí se ven… mientras el gozo —insisto— se nos va al pozo.

                Twitter: @JoseCardenas1

                josecardenas.com.mx

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