Apremia la infamia

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José Cárdenas 28/01/2014 00:52
Apremia la infamia

El presidente Peña Nieto regresó frustrado del Foro Económico Mundial de Davos. El fantasma de la inseguridad nacional ensombreció su oferta de cambios estructurales ante la comunidad financiera internacional.

Si bien los inversionistas le reconocen el esfuerzo por pavimentar el camino del futuro nacional, le reclaman falta de resultados en el combate al crimen… sobre todo en materia de extorsiones y secuestros. 

Entre esa y otras razones —con dos semanas de retraso—, el secretario de Gobernación hará pública una estrategia nacional —ordenada por el Presidente de la República hace dos meses— para combatir los delitos más infames… los cuales han rebasado las peores expectativas y convertido 2013 en el año más terrible de la historia. Por ejemplo, el año pasado el número de secuestros se disparó 32 por ciento. Nunca, desde 1997 —cuando se elaboraron las primeras estadísticas oficiales—, tantos mexicanos habían sido plagiados.

Desde el sexenio de Ernesto Zedillo, cada administración ha planteado su propia manera de atacar el problema, siempre en respuesta a una crisis de inseguridad y a los reclamos sociales… pero hasta ahora, 17 años después, los resultados han sido infames.

En los hechos, cualquier estrategia para combatir el secuestro ha terminado precisamente secuestrada, como nefasto resultado de los males endémicos de la política mexicana: siempre minimizar los logros de los anteriores.

Ernesto Zedillo aceptó la gravedad del problema, pero no logró cambios sustantivos. Vicente Fox —acorralado por la presión social— dio algunos resultados hacia el final de su mandato. Felipe Calderón —como el cangrejo— sólo dio pasos hacia atrás.

En tres sexenios, las instituciones antisecuestro fueron manoseadas. Los responsables de atender el delito no son precisamente especialistas… el combate al secuestro no consiste solamente en negociar rescates.

Si bien todos los estados de la República cuentan con unidades de combate al secuestro, prácticamente ninguna ofrece buenos resultados, entre otras cosas, porque sus integrantes no trabajan de tiempo completo, no investigan ni previenen… y quienes integran los expedientes criminales lo hacen tan mal que sólo dos de cada 100 acusados terminan castigados.

A la fecha, no existe siquiera una estadística confiable. Los datos oficiales hablan de mil 695 plagios cometidos durante 2013, mientras organizaciones como Alto al Secuestro o el Observatorio Nacional Ciudadano contabilizan dos mil 754. Las “cuentas” se contradicen.

…y le pongo otro ejemplo: según “los civiles”, las entidades con mayor incidencia en secuestros son: Estado de México (590 casos), Distrito Federal (202), Tamaulipas (200), Veracruz (154) y Michoacán (138); en contraste, las procuradurías estatales ubican a Guerrero, Tamaulipas, Michoacán y Tabasco, como los cuatro peores. ¿Será que la sociedad civil exagera, o será que los gobiernos ocultan información por razones de imagen? ¿O ambos?

El reto de la seguridad nacional en materia de secuestros es mayúsculo… comenzando por la urgencia de resultados inmediatos, como un mensaje hacia adentro y hacia afuera. La autoridad está obligada a sembrar y cosechar al mismo tiempo, sin pretextos… ni contradicciones.

                Twitter: @JoseCardenas1                   www.josecardenas.com.mx

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