Virrey de la Nueva Entraña

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José Cárdenas 17/01/2014 01:11
Virrey de la Nueva Entraña

Uno de los factores principales para el éxito de la gestión de Alfredo Castillo Cervantes como comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral del estado de Michoacán será la forma como pueda vencer el regionalismo de los protagonistas del conflicto en Tierra Caliente,  a quienes deberá primero acercar… y luego convencer.

Quizá por eso su primera aparición ante los medios de comunicación haya sido con una oferta de diálogo.

Castillo Cervantes —hombre de toda la confianza del presidente Peña— justificó la razón de su encargo: “La falta de respuesta de las instituciones del Estado a sus ciudadanos es lo que debilita y merma la confianza en ellas; hoy comienza una nueva etapa en Michoacán para recuperar la legalidad y la confianza de la sociedad en sus instituciones públicas”.

Solamente le faltó decir con quién dialogará. ¿Con los armados a quienes el secretario de Gobernación ofrece desarmar, o con los delincuentes a quienes el gobierno promete eliminar?

Las facultades extraordinarias y plenipotenciarias con las cuales ha sido investido Castillo Cervantes fueron enumeradas puntualmente por su jefe inmediato, Miguel Ángel Osorio Chong:

“Promover la coordinación de las autoridades locales y municipales del estado de Michoacán con las autoridades federales, en los ámbitos político, social, económico y de seguridad pública; establecer mecanismos de coordinación con la Procuraduría General de la República y con la Procuraduría General de Justicia del Estado…

“Determinar las acciones que deban ejecutar las dependencias y entidades de la administración pública federal y demás autoridades del Poder Ejecutivo desplegadas en Michoacán...”.

Dentro de lo insólito del nombramiento de Castillo Cervantes hay algo más novedoso todavía. Novedoso y extraño:

“Disponer, ordenar y coordinar las acciones de apoyo y auxilio por parte de las instituciones federales de la fuerza pública —lo respaldan, es cierto, los secretarios de Defensa y Marina, y el comisionado Nacional de Seguridad—, y recibir en acuerdo a los delegados, comisionados y demás servidores públicos del Poder Ejecutivo…”.

Eso quiere decir que el poder completo y total… y al mismo tiempo, el desvanecimiento completo y total del gobernador Fausto Vallejo, quien desde el miércoles dejó de ser una figura simbólica tras su forzada abdicación, el pasado lunes —asumiendo en el triste papel de espectador designado—. Convertir a Vallejo en un cero a la izquierda salió más barato que desaparecer los Poderes del estado… en guerra.

Al menos hasta donde este monje recuerda, nunca un ciudadano había sido investido por decreto de tal poder. El mandato presidencial convierte a Castillo Cervantes en algo superior a un virrey, con autoridad para hacerlo todo… y todo, quiere decir, todo lo absolutamente necesario para  recuperar un estado extraviado.

No es ocioso preguntarse si todos los michoacanos estarán de acuerdo, pero cuando alguien tiene el agua al cuello no pregunta de dónde viene el salvavidas.

Pronto alivio: Quienes aplauden con las orejas el nombramiento del joven virrey de la Nueva Entraña (michoacana) —tiene 38 años— son los prestadores de servicios para quienes el “intenso” ex procurador del Consumidor, era lo que sigue del demonio. Pregúntele a los abusivos hoteleros de Polanco, Reforma y Centro Histórico, a los restauranteros de McDonald ’s —quienes le guardan su “Cajita Feliz”—, a los de Genomma Lab… y también a la maestra Elba Esther Gordillo… por si las dudas.

                 josecardenas.com.mx

                Twitter:@JoseCardenas1

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