Michoacán, zona de guerra

Fausto Vallejo no pudo más. El caos lo reventó; la crisis lo rindió… y tuvo que entregar “la plaza” al gobierno federal. A partir de este lunes las fuerzas nacionales le arrebatan el mando y asumen absoluta y plena responsabilidad por la seguridad en los municipios ...

Fausto Vallejo no pudo más. El caos lo reventó; la crisis lo rindió… y tuvo que entregar “la plaza” al gobierno federal.

A partir de este lunes las fuerzas nacionales le arrebatan el mando y asumen absoluta y plena responsabilidad por la seguridad en los municipios de la Tierra Caliente.

El llamado Acuerdo para el Apoyo Federal para la Seguridad en Michoacán parte de la “tolerancia cero” con la delincuencia, los sospechosos e ilegales grupos justicieros, y las autoridades estatales y municipales, quienes propiciaron la tormenta por omisión, incapacidad y negligencia.

“El ‘acuerdo’ —admitió el secretario de Gobernación— se da ante la ‘insuficiencia’ para que las autoridades de Michoacán hagan frente a la crisis en la entidad”.

El llamado de auxilio lanzado —el domingo— por el gobernador Vallejo, la presencia del Gabinete de Seguridad Nacional en tierras michoacanas, pero sobre todo el caos generado por la guerra entre cárteles y autodefensas, dan la razón a quienes están convencidos de la ausencia de leyes, instituciones y autoridad.

“Los delincuentes deben recibir el trato que la ley marca para cada uno de ellos, las autoridades vamos a hacer nuestro trabajo de manera severa e inflexible”, advirtió el secretario de Gobernación.

La declaración es rotunda para los grupos de autodefensa, los cuales deberán regresar a sus lugares de origen, entrar al redil y reincorporarse a sus actividades. También —entre líneas— el titular de la Segob deja claro que haber protegido al líder de las autodefensas de Tepalcatepec, José Manuel Mireles —tras su accidente de avioneta— no habla de complicidades oficiales con tales grupos, sino de un asunto de seguridad nacional; tampoco que el gobierno federal haya tomado partido en el combate a Los Caballeros Templarios. Gobernación no juega con fuego… ni come lumbre.

La institucionalidad en Michoacán estaba muy lastimada. Así lo advirtió el propio Presidente de la República el día que partió “la rosca” de Reyes con los reporteros de la “fuente”, en Los Pinos.

En tales condiciones, el asunto de esa extraviada —por no decir perdida— entidad de la República se acercaba —sin remedio— a una definición abrumadoramente contundente como la de ayer.

Si en colaboraciones anteriores habíamos advertido —a riesgo de ser monotemáticos— sobre lo complejo de la situación y la necesidad de un cambio estratégico, mucho será lo que habremos de escribir sobre el asunto más preocupante para el gobierno.

A Michoacán, en guerra, no podemos abandonarlo, ni por escrito.

Entre líneas, la respuesta del gobierno federal al mandatario michoacano —y funcionarios que lo encampanan— ha sido directa: ¡no pudiste, no puedes ni podrás… mejor quítate que ahí te voy!

Con todo y el “acuerdo”, la posible desaparición de poderes en territorio michoacano seguirá en el debate nacional. Ni modo.

La Tierra Caliente se recalienta.

¿Será que estamos mirando una versión rústica del calentamiento global?

NUMERITOS: De entrada, la presencia federal en Michoacán costará 250 millones… para empezar.

                Twitter: @JoseCardenas1

                josecardenas.com.mx

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