Con toda seguridad

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José Cárdenas 09/01/2014 02:28
Con toda seguridad

Tras el fulgor de las recientes reformas se oculta apenas el gran pendiente del Estado mexicano. Los cambios “estructurales” —diseñados para atraer inversión y generar crecimiento y riqueza— no podrán concretarse si no se resuelve el tema de la (in)seguridad.

La estrategia de comunicación es evidente… Enrique Peña Nieto ha otorgado a la lucha contra el crimen organizado un bajo perfil, pero la escasa mención de los operativos contra la violencia no quiere decir que el problema haya sido resuelto.

Lo sabe Manuel Mondragón, comisionado nacional de Seguridad, quien bautiza a 2014 como el año límite para ofrecer resultados. “Un día sí, y otro también, la delincuencia debe ser golpeada (…) hay que sembrar y cosechar al mismo tiempo” —advierte—.

El funcionario reconoce que la mayor violencia reina en Michoacán. No tiene remedio. “El gobierno no ha podido con el paquete (…) es asunto muy complejo y un gran pendiente”. Se le agradece la honestidad —tan escasa entre los servidores públicos—, sin embargo, al escuchar el dicho en voz del responsable de enderezar un “grueso” renglón torcido, el rostro más curtido palidece. La tierra caliente, hierve y arde. Entre templarios, autodefensas —de dudosa procedencia y legalidad—, narco, cárteles, guerrilleros, terroristas y autoridades débiles y omisas, se forma la tormenta perfecta del caos. Queremos entender que el compromiso oficial es abolir la ley de “plata o plomo” para que los michoacanos dejen de ahogar sus penas en chocolate con pan de “estropajo” ante la ingobernabilidad a secas… tan seca como queda la sangre tras la hemorragia. Por eso también los altos mandos del gabinete de seguridad intentan resolver el rompecabezas michoacano, aunque se arriesguen a pactar con el “diablo”.

Pero no todo es narcotráfico o lucha por territorios.

La próxima semana —adelanta Mondragón— el secretario de Gobernación anunciará la estrategia nacional contra el secuestro creciente e incontenible. Habrá una nueva unidad especial al frente de la cual el Presidente nombrará a un “zar” antiplagios. Así conoceremos una primera muestra fehaciente de la hasta ahora nebulosa estrategia federal contra un crimen mayor. Será sin duda un paso fundamental, imposible de entender sin la presión de la sociedad civil.

La prisa por concretar las reformas debe igualarse con el apremio de la lucha por la seguridad, con una gran diferencia: la batalla contra el crimen exige resultados inmediatos, contantes y sonantes. No podemos esperar a que las nuevas instituciones se acomoden. Si en el corto plazo no disminuyen los delitos graves ninguna otra promesa será suficiente para garantizar la confianza en el gobierno.

La guerra silenciosa podrá ser discreta en sus métodos, no en sus resultados… se lo digo con toda seguridad.

BUENA MEMORIA: Vitelio Lanz Mora, desde Tijuana, le escribe al Monje: “Según recuerdo, al principio del sexenio de Felipe Calderón se nombró como comandante de la plaza al general Sergio Aponte Polito y el Ejército anunció un número telefónico bajo el lema ‘nosotros sí vamos’. Después, al principio de la gestión del alcalde Jorge Ramos, nombraron al teniente coronel Julián Leizaola como secretario de Seguridad y la inseguridad pública disminuyó notablemente. Las balaceras nocturnas y diurnas, cesaron. El señor (Jesús Alberto) Capella (designado por el gobernador Graco Ramírez para solucionar la inseguridad en Morelos) debe ser bueno en lo que hace, pero el trabajo difícil lo desempeñaron los militares a quienes me refiero. El teniente coronel Leizaola, de aquí (Tijuana), se fue a Ciudad Juárez, y también allá ha logrado buenos y muy meritorios resultados”. ¿Aponte o Leizaola serían la solución para Guerrero?.. Sólo es pregunta.

                Twitter: @JoseCardenas1

                josecardenas.com.mx

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