Partir la rosca… y la mandarina en gajos

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José Cárdenas 07/01/2014 04:22
Partir la rosca… y la mandarina en gajos

Después de ocho meses largos, el jefe de Gobierno del DF por fin se atrevió. Cazó a los “protestantes” de la Coordinadora magisterial “amarchantados”, desde el 9 de mayo en el Zócalo y desde el 13 de septiembre en la Plaza de la República. Esperó los sagrados días de descanso decembrino y les partió la rosca… y de paso, su “mandarina” en gajos.

Sin resistencia, 450 granaderos de policía compactaron en diez minutitos el campamento virtual instalado en la explanada del Monumento a la Revolución… y como el “chorrito”, el “tiradero” grandote se hizo chiquito. Fue un operativo limpio, sin violencia ni heridos ni detenidos. Se liberaron fuentes y jardines. Las carpas de la CNTE quedaron replegadas en la calle de Gómez Farías, sin afectar la vialidad. Eso sí, el perímetro de la Plaza de la República se mantendrá acordonado por granaderos.

La reacción de los arrinconados fue inmediata: mentadas de madre; acusaciones; amenazas; ruptura de un diálogo inexistente… pero nada más. Sin embargo, habrá que esperar las declaraciones abruptas de lopezobradoristas antimanceristas incrustados en la CNTE.

La relación Mancera-CNTE se había limitado a tibias exhortaciones para evitar marchas, cierre de vialidades y plantones, con el pretexto de que un gobierno alineado a la izquierda no es represor de la libre manifestación de disidencias provocadas por problemas del gobierno federal en los estados de la República.

Pero el jefe de Gobierno del DF se pasó de prudente, y los inconformes, de listos.

De Gobernación vino la “sugerencia” de no reprimir a los maestros para no descarrilar las negociaciones en torno a la Reforma Educativa, ni mucho menos alborotar el “gallinero” antes de aprobarse la energética.

Ahora, los encuentros entre Bucareli y la Coordinadora magisterial se reanudarán en condiciones distintas. Se acabó la manga ancha; se impuso la tolerancia “cero”.

La protesta de la CNTE bajará de tono al menos en la capital del país. La bronca regresará a sus lugares de origen, donde los mentores tienen toda la ventaja para presionar —por no decir chantajear— a gobernadores como Gabino Cué (Oaxaca), Manuel Velasco (Chiapas), Roberto Borge (Quintana Roo)… y los que se acumulen.

Por lo pronto, los millones de ciudadanos afectados en su libertad de tránsito respiran con alivio, igual que los gendarmes madreados en los enfrentamientos… y los comerciantes organizados quienes denunciaron a los cuatro vientos pérdidas por mil 500 millones ocasionadas a 30 mil negocios.

El desalojo de los acampados en el Monumento a la Revolución tendrá dos efectos inmediatos: recomponer al figura de jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y apresurar la caída del secretario de Seguridad Pública, Jesús Rodríguez Almeida… ya lo verá.

El desalojo de la CNTE es un bálsamo en las heridas causadas al prestigio de Mancera, a quien se ha acusado —de manera injusta— de extrema debilidad y excesiva tolerancia. Si hubiera empleado la macana, antes de disuadir y finalmente intervenir cuando el campamento se había “compactado”, lo habrían quemado en la pira reservada para los grandes represores sociales de la historia. De ese tamaño.

Como sea, este acto de autoridad legítima, legitima a la autoridad.

PURGATORIO: El que fue a la villa perdió su silla… y quien tomó vacación se quedó sin plantón… y Mancera, se soba el moretón.

                Twitter: @JoseCardenas1

                josecardenas.com.mx

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