Protesto; luego existo

COMPARTIR 
José Cárdenas 10/12/2013 01:52
Protesto; luego existo

Posiblemente el interés en las maniobras legislativas, los arreglos, las componendas y las alianzas —dentro y fuera del Pacto por México—, no nos hayan permitido detenernos en el análisis de la protesta por los contenidos de la Reforma Energética.

El primer error sería opinar sobre la justicia o la pertinencia de las quejas; la sensatez de las oposiciones. A fin de cuentas la opinión es como los papalotes, y esa parte del cuerpo con la cual se les compara: cada quien es libre de echarlos a volar donde le plazca.

El asunto ahora es si la revuelta puede sustituir al trabajo jurídico, legal y constitucional del Congreso. En este país, al menos si aspiramos a vivir en la civilidad, las leyes se hacen en las Cámaras —Diputados y Senadores— y se deben a la contabilidad de los votos, así como la legitimidad de los cargos públicos. Esas son las reglas.

Vivir en el “protestantismo”, hacer de la manifestación, el bloqueo y hasta el sabotaje abierto, el lenguaje tradicional de una corriente política —hasta con sus excesos de anarquía y demencia criminal—, es a veces un exceso inútil.

Pero no les diga nada. Déjelos. Además de “chillones” son “sentidos” y le dirán los medios de comunicación
—vendidos y cómplices del poder— están criminalizando la protesta social... ¡Ay! tú.

Hoy el “protestantismo”, político es una industria. De los bloqueos viven la CNTE y Morena. Por contraste, cuando el gobierno le patrocinó una manifestación nacional al subcomandante Marcos, se acabó el movimiento zapatista con toda su dosis de calculado y a veces cursi romanticismo.

Ahora los manifestantes cercan los edificios de las Cámaras. Ponen de cabeza a la ciudad, pero no impiden el trabajo legislativo… y como dijo don Teofilito, ni lo impedirán.

Y todo eso para qué: para sobrevivir, para canalizar inquietudes previamente estimuladas, para estar, aparecer, significar, mientras aguanten las coronarias o se coronen los esfuerzos.

Pero a este “protestantismo” de repente parece hacerle falta un Lutero… pero uno de a de veras.

Purgatorio: ¿Y adentro del salón? A nadie sorprenda el tono  de los argumentos del debate energético, ni siquiera las vociferantes mentadas de madre de Layda Sansores. Según la derecha, la reforma es nacionalista e impostergable, según el PRI, un cambio patriótico, para el gobierno, necesidad imperiosa, para la izquierda, todo lo contrario… una traición a la patria detonante de un desarrollo “desestabilizador”. Como sea, la apertura de Pemex —pintada de azul celeste— otorga a las secretarías de Hacienda y Energía el control financiero absoluto (art. 25);  nace el Fondo petrolero —por presión panista de última hora— bajo el mando del Banco de México (art. 28); se abre Pemex a contratos o licencias de producción compartida que permitirán la exploración y explotación petrolera en aguas profundas, en las cuales Pemex no alcanza a bucear (art.27). ¿Por qué Peña Nieto cedió tanto al chantaje panista si ya les había concedido una reforma política a la medida de su derrota monumental? Porque la Reforma Energética lo es todo, como oferta de gobierno y marca de la casa… y porque ahora la historia de México la escriben los perdedores, quienes tienen secuestrados a los ganadores… y porque los panistas le arriman el “bote” a sus patrones, los inversionistas. Cuestión de sumas y restas. Aritmética pura. Cálculo de largo plazo.

                @JoseCardenas1  

                josecardenas.com.mx

Comparte esta entrada

Comentarios