Reforma deforme

La democracia será más cara… y nadie garantiza eficiencia y calidad de sus instrumentos.

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José Cárdenas 05/12/2013 02:50
Reforma deforme

La reforma político-electoral salió “cucha”. Priistas y panistas echaron montón, sí, pero intereses y negociaciones terminaron por parir un documento con pocas virtudes y muchas maldades. De la prisa, quedó el cansancio.

Para empezar, está el Instituto Nacional Electoral. Se trata de un IFE gigante, fortalecido con esteroides. Si el IFE sentenciado a muerte tenía demasiadas atribuciones, el nuevo INE viene excedido de peso.

Me explico.

La atribución de nombrar consejeros estatales, organizar, juzgar y, en su caso, atraer elecciones irregulares le otorga poder absoluto. Los órganos estatales seguirán existiendo, pero sin autonomía; lo importante se decidirá en el DF. La democracia será más cara… y nadie garantiza eficiencia y calidad de sus instrumentos.

Era tanta la premura, que los padres senadores ni siquiera se tomaron la molestia de revisar la estructura del actual IFE. Los consejeros fueron ignorados a pesar de haber elaborado un “libro blanco” para analizar errores y aciertos cometidos en el pasado proceso federal. Parece que los partidos no requieren expertos… y lo que parece, es. En su autismo, ellos solos acumulan toda la sabiduría electoral del país… y —como decía mi abuelita— no necesitan “vejigas” para nadar.

Otro “hoyo negro” en la mentada reforma es la nulidad electoral. No valdrán aquellos procesos cuando se rebasen los topes de campaña, pero queda al arbitrio del INE decidir si el rebase fue determinante o no en el resultado. En pocas palabras, las decisiones no se tomarán sobre parámetros precisos, sino sobre el humor y criterio de los 11 integrantes del nuevo Consejo General… con los partidos “haciendo mosca”, claro. Con esto, ya no sabremos de inmediato si el ganador en las urnas lo es realmente. La revocación estará latente con toda la incertidumbre que ello implica… de la elección presidencial para abajo.

La paridad de género se hizo patente. Los partidos deberán elegir por cuota y no precisamente por mérito. Desde luego nadie discute el valor de la equidad, pero en la toma de decisiones tan delicadas, la capacidad debe estar por encima del género, ¿de acuerdo?

A bote pronto, la reforma electoral parece un saltapatrás, con órganos obesos y normas incumplibles; es un nuevo reglamento con fecha de caducidad, por lo menos hasta la próxima elección federal, cuando los perdedores pretendan reescribir la historia.

PURGATORIO: Si la democracia mexicana no ha logrado la perfección electoral —con tantos cambios y manoseos disfrazados de reformas electorales— al menos ha gastado la más enorme cantidad de dinero imaginable en darle a los ciudadanos un documento de identidad. Como no lo ha podido lograr la Secretaría de Gobernación, a través de sus oficinas de Población, sí lo hizo el IFE: fotografiar a casi 80 millones de votantes, darles una credencial y dotarlos del equivalente a un documento de identidad. Pues bien, esos 80 millones de documentos están a punto de borrarse, de perder vigencia, validez y sentido: ¿cómo va a ser identificado un señor mediante el documento de una institución fenecida?.. y todo esto, porque a una pandilla de memos se les ocurrió, a falta de mejor quehacer, cambiarle de nombre al IFE. Vaya genialidad. La solución temporal, muy a la mexicana, será el arreglo extrajurídico: ya no valen, pero mientras están listas las otras, hagamos como si valieran. ¡Sí vas, pero te peinas!.. como nos decían antes de sacarnos la foto.

                Twitter: @JoseCardenas1

                josecardenas.com.mx

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