¿Autodefensas, legítimos?
Miles de mexicanos viven desesperados, no hay confianza en una autoridad que ha demostrado enorme capacidad para el fracaso.
El poeta rebelde Javier Sicilia vuelve a poner el dedo en la llaga. Sin pelos en la lengua defiende nuestro derecho a la autodefensa.
“Me parece de lo más digno que alguien tome una pistola para decir: no van a cortar mi dignidad ni la dignidad de una comunidad”; tal cual se lo dijo a la agencia EFE.
… y Sicilia justifica: “Cuando el Estado no brinda seguridad y justicia a sus ciudadanos, es legítima cualquier defensa”.
Imposible oponerse a esa lógica, si quien tiene la obligación de garantizar seguridad es incapaz de cumplir.
Pero… no podemos ponerlo todo en blanco o negro. Si la realidad fuera tan maniquea, tan simple, estaríamos negando sus perversos matices.
Miles de mexicanos viven desesperados, no hay confianza en una autoridad que ha demostrado —una y otra vez— enorme capacidad para el fracaso. Es obvio decir que las instituciones de seguridad están infestadas de corrupción, negligencia e incapacidad.
La indefensión también es pantalla, pretexto para los mismos beneficiarios del caos. La operación de grupos criminales detrás de las policías comunitarias está bien documentada… y lo que parece es; al final —nos guste o no—, la única vía para mantener la paz duradera es garantizar el Estado de derecho.
Sin ley no hay sociedad.
Nadie con mediana sensatez justifica la impunidad, sin embargo, la aplicación de la ley por propia mano —como justifica el poeta rebelde— es buscarle problema a la solución… y no solución al problema.
Tolerar la proliferación de guardias civiles y grupos de autodefensa, no sólo es reconocer el fracaso del Estado, es además, solapar a grupos dizque justicieros; es borrar la ley para dar paso al país de la nada jurídica, al abismo del caos… como advirtiera el recordado Jorge Carpizo.
Purgatorio: Ernesto María Caro, —sacerdote de Nuevo León—, nos ha dado la clave de los problemas de México. Asegura que los políticos se toman de la mano con el diablo, practican la brujería y —obvio— se alejan de Dios. En un encuentro religioso en el cual se congregaron más de 30 mil fieles católicos de la diócesis de Monterrey, el padre Caro —¿no es igual el caro padre?— reveló que son muchos los políticos, quienes acuden a las blancas, negras o grises artes de la brujería para lograr sus fines, con lo cual nos haría suponer la efectividad de tales mañas demoniacas, y la utilidad mundana de colocarse en el lado oscuro de la vida. La denuncia cobra importancia pues ya había sido la alcaldesa Margarita Arellanes, quien le entregó a Cristo Rey las llaves de la ciudad del acero, el vidrio, la cerveza y el progreso cementero… cosa harto distinta de andar invocando al patas de cabra. Por lo pronto ganó el Toluca, cuyo uniforme lo acerca al diabólico escarlata… y lo hizo derrotando al Cruz Azul; si la cruz es vencida por el chamuco —al menos a las patadas—, mal anda la cosa para el reino de los cielos. Sin embargo, no todo anda tan mal para quienes mantienen —en cambio— alianzas con la Iglesia y no con el azufroso belcebú; la regia alcaldesa Arellanes —para quien lo haya olvidado— se ha construido —en 12 meses— una modesta casita de interés high social con valor de 20 millones… lo cual viene a ser baba de perico para quien sirve a la fe verdadera desde un cargo laico y republicano. ¿O acaso la buena fe de Margarita también será cosa del demonio? Nadie sabe, nadie supo…
@JoseCardenas1
josecardenas.com.mx
