Carne de cañón barata
Desde hace tres años, una de nuestras mayores vergüenzas sociales se llama Edgar Lugo, tristemente conocido como El Ponchis. Fue capturado cuando intentaba huir, en diciembre de 2010. En aquel momento ocurrió este diálogo: “–¿Tienes miedo? –¡No! –¿Sabes lo ...
Desde hace tres años, una de nuestras mayores vergüenzas sociales se llama Edgar Lugo, tristemente conocido como El Ponchis.
Fue capturado cuando intentaba huir, en diciembre de 2010. En aquel momento ocurrió este diálogo: “–¿Tienes miedo? –¡No! –¿Sabes lo que viene? –¡Sí! –¿Por qué te metiste en esto? –No me metí, me jalaron… A preguntas necias, respuestas recias.
Luego, El Ponchis fue juzgado y sentenciado por haber matado —con dolo— a cuatro y degollado a tres —sin remordimiento—. Hincaba a sus víctimas, les daba un balazo en la cabeza y rasgaba las gargantas. Le pagaban dos mil 500 dólares por cada “trabajito”. Macabro negocio redondo.
–O mataba o me mataban —dijo a los jueces… entonces tenía 14 años.
La justicia lo privó legalmente de su libertad, pena máxima que rige en el estado de Morelos para un homicida adolescente.
Pero El Ponchis también participó en delincuencia organizada, cometió tres secuestros, portó armas prohibidas y transportó drogas… sin embargo, no pudo ser juzgado por esos delitos federales, porque la ley no aplica en menores de edad.
El Ponchis saltó a la fama por vanidad; divulgó en internet videos y fotografías de sus crímenes… y por ahí lo pescaron.
Sin remedio, El Ponchis dejará el reclusorio el próximo 3 de diciembre, “rehabilitado o no”, advierte Ana Virinia Pérez Güemes, presidenta del Tribunal de Justicia para Adolescentes, en el estado de Morelos. La funcionaria explica que durante la reclusión, Edgar recibió terapia sicológica personalizada, pero reconoce que ese trabajo requiere de más tiempo… y ahora todo quedará en manos de la familia.
Según la neurosicóloga Feggy Ostrosky, “el niño sicario no tiene posibilidad de readaptación debido a su conducta sicopática detonada por abusos, abandono y violencia; la cárcel no logrará rehabilitarlo porque es incapaz de sentir culpa”.
Todo indica que por la misma puerta por donde entró a prisión el niño asesino, saldrá sólo el asesino.
Edgar Lugo padece la peor fama. Es recordado como el más peligroso de los niños sicarios al servicio del crimen. Desde los 12 años fue reclutado por Julio de Jesús Radilla Hernández, alias El Negro, matón del cártel del Pacífico Sur, a su vez, detenido por el asesinato de Juan Francisco Sicilia, hijo del poeta rebelde, Javier Sicilia.
Aunque se nos atragante reconocerlo, el niño sicario también es una víctima social. La libertad de El Ponchis será otro ejemplo de la incapacidad del sistema penal para reinsertar a “las semillas de maldad”.
–¿Por eso abundan? El crimen organizado ha reclutado a unos 30 mil menores de edad. Son presa fácil… carne de cañón barata.
El senador Mario Delgado —entonces secretario de Educación del DF—, contundente, razonaba: “Los jóvenes no son un peligro, son ellos quienes están en peligro”.
PURGATORIO: Si la violencia es una expresión del miedo, en México nos morimos de espanto; las cárceles, las de los grandes y las de los chicos, son el mismo infierno… con el mismo diablo. Ya se sabe, ya se supo.
Twitter: @JoseCardenas1
josecardenas.com.mx
